Adios Pinetop Perkins

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Conocí a Pinetop Perkins, musicalmente hablando, claro, cuando escuché a Muddy Waters en su segunda etapa, concretamente cuando Waters se dejó guiar por un albino guitarrista blanco – Johnny Winter – quien supo revivir la rabiosa energía del músico del Missisipi. Perkins estuvo 10 años con Waters, sustituyendo, ni más ni menos, que a Otis Spann, el gran pianista – probablemente uno de los mejores que ha parido el blues -, obligado a retirarse por un cáncer de hígado (murió a los cuarenta años). Inclinado, instintivamente, hacia el sonido del piano, me fijé en Perkins. Sustituir a Spannn era tarea fácil, pero Perkins supo distinguirse como un pianista originalmente propio, sin caer en imitaciones ni en absurdos prejuicios. Era un pianista anclado en el boogie – woogie pero con variaciones sorprendentes y con un sentido propio del blues.

Hace unos días, dejó de respirar a los 97 años en su casa de Austin, Texas. Nació en el Delta del Missisipi en 1913 y fue un asiduo en las fiestas musicales que proliferaban por la zona, iniciando su práctica musical con la guitarra como instrumento. A sus 16 años, él mismo se construyó un piano rudimentario, practicando a raíz de su alucinada escucha del “Pine Top’s Boogie – Woogie”, la composición de 1928 de Clarence “Pinetop” Smith, una de las piezas clave en el desarrollo del piano en la música negra. Siempre rindió homenaje a ese tema, adoptando su sobrenombre del músico que la compuso.

Fue a comienzos de la década de los cuarenta. Cuando Pinetop empezó a trabajar de manera profesional con el virtuoso guitarrista Robert Nighthawk, con quien adquirió gran popularidad durante sus apariciones en un programa de radio de Helena (Arkansas). Allí, conoce al genial Sonny Boy Williamson II, con quien comparte escenario durante cinco años. El propio Levon Helm, el baterista de The Band, recordaba las intensas actuaciones de Sonny Boy y Pinetop, en el programa de radio, también emitido para la comunidad de Helena (Arkansas), de donde Helm era nativo, King Biscuit Time. El Biscuit Time fue un hervidero de música del delta y fue un programa que supuso una influencia decisiva para músicos, fans declarados del programa, como Ike Turner, James Cotton o el propio BB King.

A pesar de su periodo con Williamson, Perkins regresa al seno de la banda de Robert Nighthawk, con quien graba, en 1950, unas ya legendarias sesiones para el sello Aristocrat, una filial de Chess Records. Tres años después, se marcha a Memphis, integrándose en el grupo del guitarrista Earl Hooker y grabando para la Sun Records de Sam Philips dos cortes que no fueron publicados hasta mucho tiempo después.

En la siguiente década, Perkins toca regularmente, pero esporádicamente con el influyente guitarrista Earl Hooker (Hendrix siempre le citó como una de sus más directas influencias). Hasta que Muddy Waters le invita a tocar en su explosiva banda, en donde recala por diez años, convirtiendo a su piano en uno de los sellos distintivos del sonido redivivo de Waters. En 1980, Perkins, junto a otros miembros de la banda de Waters, Calvin “Fuzz” Jones y Willie “Big Eyes” Smith, forma la Legendary Blues Band, grabando dos álbumes para Rounder Records y entregando unos directos cargados de energía.

En los noventa es cuando graba varios álbumes en solitario, expresando toda su energía, su peculiar sentido del ritmo y su concepción del blues. Anciano ya, pero con una vitalidad envidiable, no paró nunca de tocar en directo, siendo mundialmente reconocido cuando su salud era ya quebradiza.

Un hijo del Delta ha dejado este mundo material. Un pianista guerrillero, vitalista; un pianista que supo definir la expresividad del instrumento, añadiendo boogie – woogie al blues.