Carl Perkins – El gran perdedor del rock’n roll

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“If there were no Carl Perkins, there would be no Beatles.” (Paul McCartney)

“He really stood for freedom. That whole sound stood for all the
degrees of freedom. It would just jump right off the turntable. We
wanted to go where that was happening,” (Bob Dylan)

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La influencia que este guitarrista ha ejercido sobre el rock’nroll moderno no tiene el reconocimiento suficiente para ser apreciado. Su carrera fue meteórica en los años cincuenta, aunque un accidente malogró su trayectoria, accidente que truncó una carrera felizmente prometedora, aunque Perkins siguió tocando pero sin llegar al gran público y consiguiendo la admiración de los músicos que firmaron la historia de la música, sobre todo los grupos británicos que invadieron América, con los Beatles como punta de lanza. Esta es la historia de un nombre insigne en la historia del rock’n roll.

Carl Lee Perkins nació en 1932, cerca de Tiptonville, en el Estado de Tennessee. Sus aptitudes musicales aparecieron a la temprana edad de 7 años, cuando su padre le fabricó una guitarra casera con la que aprendió la técnica que, más tarde transformaría en un estilo estrictamente personal e identificable. Con la base de sus escuchas de la radio de entonces, Perkins absorbió sus principales influencias a través de artistas country, gospel y blues, es decir, la base de la que surgió el rock’n roll.

Como recordaba el propio Carl: “Por supuesto me gustaba el country. Crecí en una plantación de algodón en el Oeste de Tennessee. Pero también me gustaba la música negra y la música espiritual del Sur. Así que lo que intenté era tocar música country con ritmos negros y resultó ser música rockabilly. Me han gustado las guitarras toda mi vida. Por lo que puedo recordar, siempre quise tener una guitarra”.

Cuando Carl contaba 13 añitos, se presentó a un concurso de jóvenes talentos con una composición propia titulada “Movie Magg” (canción que posteriormente grabó, siendo casualmente la primera canción que grabó para Sun Records). Por supuesto, ganó y ello le animó a convertirse en músico, formando grupo junto a sus hermanos Jay y Clayton, grupo denominado The Perkins Brothers. Los hermanos tocaron, junto al baterista W.B. Holland, y durante 1947-48, en el Rancho Club, un club de honky tonk de Jackson, uno de tantos en los que se fraguaron los primeros acordes del rock’n roll. Hacia 1951, la banda apareció regularmente en un programa de la estación de radio local WDXT. Durante el día, Carl trabajaba como panadero en la Colonial Baking Company de Jackson, acuciado por la falta de oportunidades musicales que se le ofrecían en su ciudad natal, aunque animado por el éxito emergente que su banda estaba cosechando gracias a sus emisiones radiofónicas.

Todo llega, y en 1954, Perkins consigue un contrato con Flip Records, una subsidiaria de la Sun en Memphis. Allí grabaría clásicos como Movie Magg (su primera grabación que salió a la luz en 1955), “Gone, Gone, Gone” o “Let the Juke Box keep on Playing”.

Sin embargo, el tema que le daría su pasaporte al éxito rotundo fue “Blue Suede Shoes” , tema que grabó en la Sun Records de Memphis en diciembre de 1955. En 1956, la canción ascendió al número dos de las listas nacionales. A sus 23 años, Perkins era toda una sensación en los Estados Unidos actuando en el Ed Sullivan Show o en el programa de Perry Como, programas especialmente prestigiosos. Si actuabas en ellos, eras ya alguien en América.

Respecto a los años de Sun, especialmente los dos primeros años, dejemos que Perkins lo cuente: “Fue una época genial. No había celos entre, digamos, Elvis, Johnny Cash, Jerry Lee Lewis, Roy Orbison, Charlie Rich y yo mismo. Todos éramos chicos pobres. Sabes, no teníamos nada y todo el mundo deseaba a todo el mundo lo mejor. Fue una de las d