De Londres a California sin moverte del asiento

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La aparición casi simultánea de dos discos que cambiaron mi percepción de la música es pura coincidencia. Como muchas cosas decisivas en esta puta vida. Las casualidades imprevistas forman parte del nudo gordiano de muchas decisiones trascendentales-. Pero dejémonos de sesudas reflexiones. Lo que yo quería decir, es que en el mes de septiembre de 1969, se publicaron dos obras musicales que han sido definitivas en mi vida.

The_Beatles

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Empecemos por la primera obra que descubrí. Es obvio que uno no es tan viejo como para haber podido apreciar estas dos obras en su momento. El menda solamente tenía un añito, apenas y, ciertamente, a esa edad no tenía la suficiente solvencia económica para agenciarme discos y, mucho menos, para hacerme con un tocadiscos en condiciones. Además no me dejaban salir de casa solo. Una contrariedad.

Fue mucho más tarde. En mi 14 cumpleaños, mi hermana me regaló otro disco más de los Beatles. Pero éste fue especial. Era el de la portada. El de la portada, quizás, más imitada, más versioneada. La había visto cientos de veces antes de que descubriera que encerraba sonidos y melodías altamente adictivas. Y absolutamente deslumbrantes.

George+Harrison3

“Abbey Road” fue la última obra de los fabulosos. La tensión casi material que el grupo acumulaba, se diluyó, casi de manera sobrenatural, con el comienzo de las sesiones de grabación. Todo empezó con un single. Lo mismo que con el Sargento Pepper’s (Strawberry Fields Forever y Penny Lane, ¿recuerdan?). Esta vez, la génesis de “Abbey Road” fue “The Ballad Of John and Yoko” (con John y Paul solamente), en la cara A y la magnífica “Old Brown Shoe” de George Harrison en la B.

Buen comienzo. Y revelador. Pues Harrison se erigiría en un asombroso escritor de canciones, respetado (aunque ya lo demostrara previamente en el “Album Blanco”) a partir de entonces, aunque posteriormente arrojado al pozo de los infravalorados. Pero bueno, ésa es otra historia.

beatles-studio

La obra se grabó, casi en su totalidad, durante un verano, en julio, para ser más exactos. Será por eso que este disco siempre me trae reminiscencias de estío. De los veranos felices y despreocupados de la infancia. Sí, las correrías en bicicleta, los baños interminables……..mis hermanos escuchaban este disco una y otra vez. Pero, coño, también lo harían en invierno, y en otoño y………pero “Abbey Road” contiene para mí, todos las alegrías y aromas de las largas vacaciones de verano.

Son los Beatles en la cima. Hicieron un esfuerzo para apartar los problemas personales (que los había, y muy graves, además) y dedicarse a funcionar como un grupo. Y entregaron un estamento sobrecogedor: John y Paul alcanzando su perfecta sintonía, en la “suite” de la cara B, y desgranando sus mejores virtudes individuales en canciones poderosas (“Oh darling”, “Come Together”) George firmando dos de sus mejores canciones (“Something” fue etiquetada por John como la mejor canción del álbum), Ringo con su tema del jardín del pulpo (ayudado, eso sí, por George) y su único solo de batería de su carrera en los Beatles (y más allá, creo).

Una despedida magistral. Da escalofríos pensar qué hubieran hecho los Beatles a partir de entonces.

La segunda obra que conmemoraros hoy es otra historia. Para empezar, situémonos en Estados Unidos, ummmmmm, no, en Norteamérica.

A The Band llegué tarde, relativamente tarde claro, si lo comparamos con mi historia de amor con los Beatles, que fue un flechazo instantáneo y muy temprano (vamos, que yo andaba con pantalón corto), podríamos decir que mi pasión por La Banda (sí, con mayúsculas y es que para mí The Band es el perfecto ejemplo de un grupo como Dios manda), se coció a fuego lento. Comenzando por el complejo debut, llegué a su segundo disco, simplemente titulado “The Band”, también conocido como “el Album Marrón”, por el color de su portada.

Y, sí, caí desarmado ante tamaña insolencia. Todo un derroche de poderío.

The+Band+TheBandphoto

The Band quiso y consiguió hacer un disco que engloba personajes, paisajes y situaciones de la América tradicional, postales de la mejor tradición americana, épicas de la Guerra de Secesión, historias de jugadores arrabaleros…….pero la temática a mí me da igual. La música es lo importante.

The Band fue, y sigue siendo un grupo atípico donde los haya: nunca tuvieron un “front man”, todos lo eran, todos eran estupendos vocalistas (excepto Robbie Robertson, su guitarrista), casi todos eran multiinstrumentistas,….Dentro de su poca ortodoxia, The Band contaba con un sonido amplificado por un artista descomunal (aunque, siguiendo con la definición del grupo perfecto, todos eran artistas mastodónticos), el ínclito Garth Hudson explorador de sonidos al teclado, verdadero virtuoso con su órgano, investigador de sonidos sintetizados. Hudson, de formación clásica, ayudó e instruyó al resto de sus camaradas en la trascripción musical de las ideas que bullían en sus cabezas. Hudson era un verdadero lujo…y lo sigue siendo.

El álbum encapsula variadas tradiciones de la música norteamericana. The Band, para los amantes de las etiquetas asfixiadoras, fue el grupo que inventó lo que los diletantes nombran como “americana”.

 

  • Anónimo

    Madre mia… pero que bien habla mi niño!!!!!…

    Te comparto la segunda parte del articulo… del tema de los Beatles esos, es que yo no era de pantalones cortos, pero lo he intentao, ehhhh

  • Anónimo

    Estamos rodeados de genios! 🙂

    Y hablando de los Beatles: http://www.elpais.com/corporativos/elpais/coleccionables/2009/thebeatles/

  • Anónimo

    Genial el artículo. Mira que no dejarte salir de casa con un añito… qué padres más opresores, jajajaja.
    Yo realmente soy más de la Banda, que ya sabéis mis preferencias de lo yanki sobre lo british… y más aún despues de haber vuelto a ver hace poco esa brutal despedida: The Last Waltz.

  • Anónimo

    CUANTO ARTISTA Y YO QUE VIEJO