El Cuarto Oscuro: Betty Harris

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Fue, y sigue siendo, un amor apasionado a la primera escucha. Después de agenciarme el segundo volumen de la indispensable colección que la deliciosa discográfica británica Soul Jazz Records editó dedicada al funk de Nueva Orleáns, reparé en la obra maestra que se escondía en sus cortes.

Esta canción sublime se titula “Show It” y la cantante que, de manera arrebatadora, interpreta el tema, se llama Betty Harris. Teniendo en cuenta que el arreglista, productor y compositor del tema no es otro que mi admiradísimo Allen Toussaint, mi curiosidad insaciable se puso manos a la obra para descubrir más en profundidad a la llamada “la auténtica reina del soul de Nueva Orleáns”

Por tanto, la realeza es, paradójicamente, protagonista de este mi cuarto oscuro de hoy, uno de mis últimos y felices descubrimientos que comparto alegremente con los ilustres lectores del Requesound.

Betty Harris fue una hija de ministros negros de iglesia, nacida en Alabama en 1939. Por lo tanto, la base musical de la pequeña Betty fue, según sus propias palabras “iglesia, iglesia, iglesia”, lo que significa dedicación absoluta la música gospel, música sacra. Por entonces estaba firmemente enraizada en al población negra la diferencia entre música gospel y música “secular”. Esta última no era otra cosa que lo que hoy conocemos como Rhythm and Blues. Según la propia Betty: “Cantar era una pasión. Era algo que me encantaba. Empecé a cantar en la iglesia. Y para cuando tenía 9 ó 10 años, dirigía ya un coro de 125 personas con Brother Joe Mays, así que conocía a todos los cantantes de gospel y conocía cómo vivían”.

Su pasión se ahogaba en los estrechos límites del gospel. Su secreto deseo era poder interpretar la música secular que escuchaba en la radio. Y así lo hizo.

Una persona importante en el lanzamiento de la carrera de Harris fue su profesora de canto Big Maybelle, una distinguida y respetada intérprete, quien fue responsable de la decisión última de Betty para convertirse en cantante profesional. Según cuenta Betty: “Yo tenía voz y algún control sobre ella, pero me di cuenta de que necesitaba más. Le dije lo que necesitaba y me dejó ir con ella de gira. La veía actuar noche tras noche y, por el día, me hacía cantar delante de un espejo. Trabajó muy duro conmigo, hasta que consideró que estaba lista para subirme a un escenario. Fue mi profesora, mi instructora, mi entrenadora.”

A los 17 añitos, Harris recala en California con el obsesivo objetivo de convertirse en cantante y, recomendada por su protectora benéfica, Big Maybelle, conoce al promotor Babe Chivian, quien, a su vez, le aconseja que vuele hacia el este: Chivian es promotor de un jovencito con cierto éxito, un tal Solomon Burke, que graba para Atlantic, la rompedora discográfica de Nueva York. Burke había obtenido un éxito reciente con el tema “Cry To Me”y, cuando conoció a Betty, inmediatamente la puso en contacto con su productor Bert Berns.

Berns decidió que Betty cantara el éxito de Burke, que volviera a interpretar el tema que puso en órbita al ahora conocido como rey del rock and soul. Con los legendarios Jerry Leiber y Mike Stoller en la mesa de control y, respaldada por los coros de Cissy Houston y Dee Dee Warwick, Betty graba su primer y mayor éxito ”Cry To Me”, editado por Jubilee Records en 1963. El aroma gospel y el tempo más relajado de la canción consiguieron que el single se aupara al número diez de las listas de R&B y al 29 de las listas pop. Con Berns, Harris colaboraría en dos singles más que no gozaron de la popularidad, ni tampoco de la calidad musical de su primer sencillo.

Prosigue Betty: “Mi manager me presentó a Bert Berns. Cuando escuché la versión de “Cry To Me” interpretada por Solomon dije “Vale, no me importa cantarla, pero no es la manera en que la siento” Y la canté a capela, y Bert dijo “espera un momento” y mandó a alguien arriba para traer a Gary Sherman. Gary bajó y tocó la melodía en el piano tal y como yo la había cantado. Gary fue el arreglista de la canción. Y una semana después, estábamos en el estudio e hicimos, exactamente, tres tomas de la canción. Cuando terminamos con el tema, todo el mundo estaba llorando”.

Pero lo mejor estaba aún por llegar.

Mientras estaba de gira, Harris conoce al mago del sonido de Nueva Orleáns, el delicioso músico, compositor, arreglista y productor Allen Toussaint. Este decide contratar a la artista para su sello Sensu y empezó una de las colaboraciones más gloriosamente excepcionales de la década de los sesenta. Desde agosto de 1965 hasta marzo de 1969, la pareja sacó 20 singles, contando, únicamente, con un gran éxito en las listas.

El funk explosivamente rítmico que Toussaint imprimía a las grabaciones conectaba con las sutilezas y crudeza de la impecable voz de Harris. Esta únicamente se desplazaba a Nueva Orleáns para grabar y pasaba interminable horas en el hotel, esperando la llamada de Toussaint, quien se tomaba su tiempo hasta que sentía que todo estaba preparado, para empezar a grabar. En el estudio, como era requisito indispensable en todas las grabaciones de Toussaint, se reunían músicos de una gran calidad, entre otros, los que se convertirían en los salvajes The Meters.

Hay que hacer mención de un hecho significativo: durante toda su carrera, la Harris no percibió ni un cochino céntimo en concepto de “royalties”, lo que la convirtió en una auténtica puta de estudio y de la carretera

En 1970, después de su impecable y memorable colaboración artística con Toussaint y desengañada del “show business” abandona la música, de manera intempestiva y radical. Durante las décadas siguientes, Harris se dedica a cuidar de sus dos hijas en Florida, asistiendo asiduamente a la iglesia para interpretar gospel y mantener su voz en forma.

Hasta que, en 2007 la Harris reaparece por arte de magia con un álbum titulado “Intuition”. En realidad, esta magnífica reaparición supuso el primer álbum de toda su carrera, pues únicamente había grabado singles durante la década de los sesenta.

Un celebrado regreso de una cantante en plena forma, una cantante que grabó varias de las canciones más energéticas del soul sureño y, si se me permite que la subjetividad entre en juego, de toda la historia del soul. Por supuesto, el desconocimiento por la Harris es todo un pecado musical: sus arreglos vocales, su poderío en marcar sutilezas acrobáticas con la voz, todo ello sobre una intensidad rítmica que corta la respiración e invita al baile más desenfrenado, supusieron todo un hito en la música negra de los sesenta.

“Grabé un total de 28 canciones, ocho de las cuales fueron para Jubilee Records, producidas por Bert Berns. 20 fueron grabadas en Nueva Orleáns, en Sansu Records. Por lo que yo sé, las veinte fueron expresamente escritas para mí, y producidas por Allen Toussaint, quien también las lanzó en su sello Sansu Records. Así que aquellos que me etiquetan como “La verdadera reina del soul de Nueva Orleáns”, están en su derecho. Y la historia de Nueva Orleáns, tan rica y talentosa como pueda parecer, permanece (hasta nuestros días) incompleta”

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