El Cuarto Oscuro: Doc Pomus

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Hay personajes completamente atípicos que cambiaron la historia de la música….o al menos la determinaron de manera completamente esencial. Un tipo que no encajaba en los estándares de la música racial (esa música hecha por negros y para público negro que más tarde adoptaría el término – acuñado por JerryWexler, una de las almas de Atlantic Records – de Rhythm and Blues) fue uno de los más grandes compositores de esas canciones que configuraron el primigenio rock and roll.

Doc Pomus (su verdadero nombre fue Jerry Felder) nació en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una respetable familia judía de clase media (su padre fue abogado y su madre una perfecta ama de casa). El joven Pomus, abducido por la vibrante música racial y por el blues en particular, comienza su carrera como cantante de blues a los 19 años. Probablemente, en aquellos años (finales de los años cuarenta) Pomus fuera el único cantante de blues blanco en actuar en garitos negros del Noreste norteamericano. Pomus nunca pudo adentrarse en el circuito musical del Sur, en donde existía un virulento racismo en ambos sentidos. Todavía no había llegado Otis Redding.
Pomus graba, en esos años de principiante, para la discográfica Apollo, contando con unos músicos de sesión apabullantes: King Curtis (quizás el mejor saxo tenor del rock and roll), Mickey Baker (guitarrista de sesión quien tocó con todo bicho viviente en sesiones de los cincuenta) y muchos músicos de jazz de las bandas de Duke Ellington y Louis Armstrong.

 

 

Sin embargo, la carrera de Pomus como cantante nunca despegó. Afectad por la polio desde chinarrín, Pomus necesitaba las muletas como lógica extensión de su cuerpo y no daba la talla como ídolo manipulable por las grandes discográficas. Hasta que tuvo 32 años, Pomus vivió a salto de mata, tocando en tugurios, vendiendo singles…..pero sin una gran discográfica que sospechara su asustante potencial.
Sin embargo, su faceta de compositor era altamente apreciada: a principios de los cincuenta, Pomus escribe una gran cantidad de éxitos para Atlantic Records, la exquisita discográfica de Nueva York, especializada en la rabiosa música racial de entonces.
Según el propio Pomus: “Si escribías la mitad de una canción y necesitabas un final, cualquiera que estuviera cerca, se acercaba y ayudaba, y tú hacías lo mismo por ellos. No importaba donde se producía un disco, todos estábamos allí para los ensayos. Ahora es un negocio de Alto Secreto. Cuando hablo con artistas contemporáneos, están más involucrados en la mecánica del negocio que en el propio material”
A mediados de los años cincuenta, Pomus entabla amistad con un resuelto adolescente amante del piano: su nombre, Mort Shuman. Se convertiría en fiel colaborador de Pomus, formando un tándem musical absolutamente explosivo.
Por aquellos años Doc había entregado un boceto de canción a Leiber & Stoller, los compositores y productores legendarios, que por entonces trabajaban para Atlantic. Estos le pidieron permiso para retocar la canción, prometiéndole un tercio de los royalties. A la vuelta de su viaje de novios, en 1957, Pomus se encuentra escuchando la radio e identifica la canción: “Youngblood” fue un éxito arrollador en las listas norteamericanas, interpretada por el delicioso grupo The Coasters. Pomus había conseguido su primer número uno.

 

Así empezó una carrera extraordinaria: Pomus compone 25 canciones para Elvis, éxitos para los Drifters, para Dion & The Belmonts, para Bobby Darin…….
El dinero empezó a fluir: “tenía una casa con piscina, toda esa mierda, y siempre teníamos a gente de Broadway pululando por la casa. Ninguno de ellos me prestaba mucha atención. Y si me preguntaban qué tipo de canciones escribía, yo me sentía incómodo”
Pero, una vez más, la invasión británica – abanderada por cuatro paletos de Liverpool – removió, de manera avasalladora, los cimientos de la industria. Como muchos otros, Pomus dejó de escribir canciones. Y se dedicó vehementemente a ser jugador profesional en el submundo de Broadway. Nunca quiso hablar de su impresionante legado compositivo. Para él, no significaba absolutamente nada.
Hacia 1975, Doc deja el juego y comienza a darse de cuenta del carácter imperecedero de sus composiciones. Quizás lo que hizo hace unos años no era tan malo. Legiones de nuevos artistas comienzan a realizar versiones de sus clásicos y comienza a ser reivindicado por los nuevos artistas. Y Doc vuelve a la arena musical.
Esta vez como promotor: descubre a Bette Midler y promueve conciertos para el Lone Star café un garito de Nueva York, donde se pudieron ver conciertos memorables gracias al trabajo exquisito de Pomus.
Pero también por esta época, Pomus comienza a escribir canciones de nuevo: esta vez con músicos amigos y admiradores como Dr John o Willy DeVille, creando temas de una calidad deliciosa, interpretados por Marianne Faithful, Johnny Adams, Ruth Brown o James Booker.
En sus últimos años, Pomus frecuentó con intensidad su amistad con Lou Reed, un admirador irredento de su obra, quien le dedicó su álbum “Magic and Loss”. Pomus había muerto el año anterior de un cáncer de pulmón. Tenía solamente 65 años.
“When you pass through
anger and self deprecation
and have the strength to acknowledge it all
When the past makes you laugh
and you can savor the magic
that let you survive your own war
You find that that fire is passion
and there’s a door up ahead not a wall”
(Lou Reed – “Magic and Loss”)