El Cuarto Oscuro: Phil Spector

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Phil Spector es el productor por excelencia. Ningún otro ha definido de manera tan determinante el sonido del artista a producir, realmente el artista en cuestión era un mero instrumento de la genialidad de este maníaco, amante de las armas de fuego, egocéntrico y perfeccionista hasta la extenuación. Supone el epítome de una generación, de un concepto del negocio musical que ya ha acabado, casi para siempre.

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Spector nació en el Bronx, hijo de inmigrantes rusos, una familia judía que tuvo una influencia inmensa en el desarrollo de la personalidad del pequeño Harvey Philip Spector, nacido en 1940. Su padre se suicidó cuando Spector contaba solamente con ocho años y su madre fue una persona posesiva hasta el delirio. Su ámbito de protección también resultó ser particularmente opresivo por parte de su única hermana Shirley, quien ambicionaba convertirse en artista de éxito. Tal vez a causa de esta sofocante protección familiar y en aras de mitigar la amargura causada por el suicidio de su padre, Spector pronto se recluye en su cuarto, escuchando música con avidez y aprendiendo los secretos de la guitarra, instrumento del que se convertirá en un gran intérprete.

La familia Spector se muda a Los Angeles, en la soleada California, en aras de cambiar de entorno y mitigar el recuerdo familiar del suicidio. Es en Los Angeles donde Spector forma los Teddy Bears, junto a Marshall Lieb, Harvey Goldstein y Annette Kleinbard, todos ellos compañeros del instituto. Por aquel entonces, Phil proseguía con su condición de “outsider”, con un físico bastante insignificante y sin que destacara en los deportes: su auténtico refugio era la música. Pronto, deambula por los estudios Gold Star y se gana la confianza de su propietario Stan Ross. En la primavera de 1958, los Teddy Bears comienzan a grabar en Gold Star, con la producción del propio Spector.

Nace “To Know Him Is To Love Him”, composición de Spector, producción de Spector para los Teddy Bears; un tema inspirado en el epitafio de la tumba del padre. Alcanza el número uno de las listas y es todo un exitazo. Sin embargo, el grupo solamente dura algo más de un año, pero Spector ya había adquirido el empuje necesario para perfilar su futuro. Un carácter lleno de ambición, sin escrúpulos y dispuesto a demostrar a todo el mundo que era un genio destinado a vivir eternamente. Un carácter amargo, reprimido, acomplejado y ególatra.

En 1960, a través de Lester Sill, un promotor musical de California, Spector regresa a Nueva York para trabajar como asistente nada menos que de Jerry Leiber y Mike Stoller, por aquel entonces productores, arreglistas y compositores para Artlantic Records. Allí Spector obtiene un éxito absoluto con “Spanish Harlem” de Ben E King, compuesta junto a Jerry Leiber y en la que también toca la guitarra. El tema alcanza el Top 10 y abre el camino para que Spector produzca a Lavern Baker y a Ruth Brown.

Animado por su aprendizaje y experiencia en Nueva Cork, Spector regresa a Los Angeles para funda, con solamente 22 años, su propia compañía discográfica Philles Records, junto a Lester Sill. Es entonces cuando sienta las bases de su forma de trabajar: él es el artista y los intérpretes son meras correas transmisoras del sonido que bulle en su cabeza. Sus intérpretes por aquel entonces eran Darlene Love, Las Ronnettes y las Crystals.

Y nace el Muro de Sonido: junto a una pléyade de músicos de estudio apabullante (los denominados The Wrecking Crew, entre los que se encontraban Hal Blaine, Leon Russell, Steve Douglas y otros músicos ilustres), ayudado por los arreglos de Jack Nitszche y con Sonny Bono de supervisor general, Spector crea un sonido denso, compacto. Pero dejemos al compositor Jeff Barry que lo defina: “Tienes cuatro o cinco guitarras siguiendo los mismos acordes una y otra vez, dos bajos, cuerdas, seis o siete saxos, instrumentos de percusión, campanillas, panderetas, maracas. Phil utilizaba su propia fórmula para producir el eco, con algunos arreglos fuera de tono en los instrumentos de cuerda”. Un sonido wagneriano, mastodóntico, que alcanzaría su máxima expresión en el álbum “A Christmas Gift For You”, un compendio de temas navideños interpretados por los artistas habituales de Spector.

Junto a la plana mayor de los mejores escritores de canciones de la época (Jeff Barry y Ellie Greenwich, Barry Mann y Cynthia Weill, Carole King y Gerry Goffin), Spector alcanza la gloria y se convierte en el centro de la escena musical norteamericana. A mediados de los sesenta Spector produce a los Righteous Brothers y obtiene con ellos otro número uno “You’ve Lost That Lovin’ Feeling”.

Graba con Tina Turner, en 1966, la que él mismo consideró la obra maestra de su sonido “River Deep, Mountain High”, aunque el single fracasó estrepitosamente en Estados Unidos, siendo, sin embargo, un éxito en el Reino Unido. Deprimido por lo que él consideró su mayor logro pero su mayor fracaso, Spector se recluye en su mansión californiana, apartado y cansado de la industria, después de vivir su momentos de gloria de 1961 a 1965. La Beatlemania y la revolución dylaniana habían acabado con su concepto musical y su manera dictatorial de trabajar.

En 1970 Spector produce el single de John Lennon “Instant Karma!” que alcanza el número tres de las listas. Lennon, admirador de Spector desde sus tiempos de gloria requirió los servicios del productor, además, para completar las cintas olvidadas de las sesiones grabadas por los Beatles en enero de 1969. Nace “Let It Be”, último disco publicado por el grupo de Liverpool. Spector elabora un nuevo sonido para las grabaciones de los Beatles y alcanza un éxito extraordinario, aunque con la desaprobación radical de Paul McCartney quien, particularmente, desaprueba los arreglos y producción de su tema “The Long and Winding Road”. Sin emabrgo, el single llega al número uno de las listas y es el último éxito de los cuatro fabulosos.

Por esta época, Spector entra en una espiral esquizoide: amante de las armas de fuego, solitario y obsesivo, se convierte en adicto a los tranquilizantes y comienza su afición a la bebida. Paradójicamente, está viviendo su resurrección.

Trabaja con George Harrison en su monumental obra “All Things Must Pass” y en el “Concert For Bangladesh” y rebaja sus aspiraciones wagnerianas con el álbum de Lennon “John Lennon Plastic Ono Band”, quizás su trabajo más contenido, más sencillo y uno de sus mejores logros musicales, sin olvidar el icono de Lennon, el álbum “Imagine”. Las dos personalidades chocaron frecuentemente, pesar de que John era un ferviente admirador de Spector, dos personalidades muy marcadas, cuyo punto máximo de fricción se produjo durante las sesiones del álbum de Lennon “Rock and Roll”, en las que Spector, ahogado por su afición a la bebida y los tranquilizantes, y Lennon, inmerso en una juerga continua, lucharon frecuentemente hasta que Spector pegó un portazo y Lennon tuvo que acabar con la producción de álbum.

Con incursiones en discos de Leonard Cohen (“Death Of A Ladies’ Man”) y Dion Di Mucci (“Born To Be With You”), que no satisficieron ni al genio ni a los artistas implicados, Spector encuentra su última oportunidad con una banda de rock neoyorquina, The Ramones, declarados admiradores de su trabajo, en especial Joel Ramone, fan ferviente de los grupos de chicas, como The Ronnettes y The Crystals. A pesar de las fricciones del grupo con Phil durante las sesiones en el estudio, “End Of The Century” es el álbum con más éxito de Ramones, con tres éxitos como “Do You Remember Rock’n Roll Radio”, “Rock and Roll High School” y el remake del éxito de las Ronnettes “Baby I Love You”, grabado con músicos de estudio y con la voz de Joey. Los Ramones siempre despreciaron su trabajo con Spector, pero todavía sigue permaneciendo como su