El futuro no está escrito: Joe Strummer según Julian Temple

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Julian Temple es un director de cine británico, unido a la música de manera irremediable desde los inicios de su adolescencia en el Londres de la explosión punk. La primera vez que se topó con Joe Strummer fue en 1976, cuando éste acababa de dejar a su grupo los 101’ers, y pasa a liderar, junto a Mick Jones, The Clash. Fue el propio Temple quien filmó la primera grabación que se realizó de “White Riot”, “Career Opportunities”, “I’m so bored with the U.S.A” y “Janie Jones”.

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Temple: “Esa fue la primera vez que grabaron algo. Les metí, un domingo por la noche en la escuela de cine, donde yo estudiaba. Fue una operación ilegal, lo que es bueno, como tiene que ser. La escuela de cine no sabía qué cojones pasaba. Nos metimos en un viejo estudio de grabación de los años treinta, era el estudio de grabación de Alexander Korda (el director de cine). Y allí grabaron los temas”.

Por supuesto, el documental recoge imágenes de esa primera grabación histórica y supone todo una revelación saber que Temple mantuvo esa relación tan íntima con la banda, lo que refuerza el valor sentimental de primera mano que el documental plasma.

El retrato de un tipo complicado, con una personalidad compleja, aunque deslumbrante. Temple habla de los peculiares antecedentes de Strummer: “Antes de que fuera hippie, fue parte del Ministerio de Exteriores Británico, como hijo de diplomático. Nació en Turquía, vivió en Egipto, en México, habló español en el colegio. Vivió en Alemania, en Malawi, en Teherán. Este chavalito vio mundo. Teníamos su pasaporte con todos esos sellos tan dispares. Naturalmente, todo eso influye a la hora de ver las cosas. Así que cuando los Clash huyeron del círculo purista del punk, empezaron a introducir todas sus influencias musicales, no solamente el reggae o el rockabilly. Joe fue un pionero auténtico, mucho antes de que los modernillos adoptaran la etiqueta de la “World music”.

El documental explora, además las variadas facetas de Strummer, entre ellas su firme compromiso político. También su honestidad, mantenida a través de los años, y su desprecio por el papel de “rock star” que él nunca adoptó.

En el documental, también se manifiesta el permanente apoyo que Strummer buscaba en sus colegas (Mick Jones y, más tarde, su grupo Los Mescaleros) para paliar sus declaradas carencias musicales.

“Luchó para mantener el acceso a su vida como ser humano, en vez de esconderse detrás de sus gafas de sol”

Un documental necesario para reivindicar a un artista comprometido, cercano, airado y honesto