El granjero de Arkansas convertido en el héroe de una generación

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Insistentemente, siempre, todos los días, en algún recóndito resquicio de mi memoria, la imagen heroica de Levon Helm cantando y tocando la batería en el tema de The Band “The Night They Drove Old Dixie Down” aparece refulgente, intensa, por motivos a menudo banales, a veces trascendentes. Helm se yergue como un héroe caído, lamentándose amargamente de la derrota, pero, al mismo tiempo, encarnando limpiamente la dignidad del ser humano.

Sí. Levon Helm es uno de mis héroes. Y lo digo sin ningún tipo de rubor. Uno tiene sus héroes en la música, así como en la literatura y en el cine. Pero no quiero estar sujeto a malignas interpretaciones: mis héroes son, ante todo, seres humanos con defectos, fobias, fantasmas, ……pero todos ellos me han devuelto la imagen de mí mismo a través de canciones, de piezas escritas y de imágenes en movimiento. Todos ellos me han ayudado a soportar inclemencias, superar desastres y naufragios sentimentales y, en definitiva, me han enseñado una pizca del secreto de vivir con dignidad una vida, muchas veces injusta, ingrata y sucia.

Podría decir, y lo digo, que Levon Helm perteneció a uno de los grupos con más personalidad e identidad de toda la historia del rock. Una banda con actitud propia que reinventó la música norteamericana. Simplemente, The Band. ¿Alguien habló de la etiqueta “Americana”? The Band encarnó el alma de América a través de sus canciones, historias puramente americanas, la fecunda mezcla musical que convirtió a Norteamérica en la madre de la música contemporánea.

Pero Levon tiene su propia identidad como músico. De esos músicos sobrios, elegantes, sin fanfarria escandalosa. Hace unos años superó un cáncer de garganta que le mantuvo recluido durante algún tiempo. Una vez superado, de manera milagrosa, Levon volvió a cantar: esa voz ahora quebrada, pero sin perder un ápice del arraigado sentimiento con el que escupe cada sílaba. Y parió un álbum devastador por su elocuencia, un álbum acústico, una mirada hacia las canciones de su infancia. Un retorno a los campos de algodón en los que trabajaba junto a su familia, allá en Arkansas, con el trasfondo de la música que producían los trabajadores negros.

Ahora, dos años después de ese “Dirt Farmer”, Levon saca a la luz un disco eléctrico “Electric Dirt”. Producido por el multiinstrumentista Larry Campbell (viejo conocido de Dylan, integrante, durante algunos años, de la banda de directo del de Minnessotta), no es una reinterpretación de la citada obra acústica. Contiene nuevo material.

Incluye dos versiones del gran Muddy Waters, un viejo conocido de Levon, con quien compartió casa y estudio en la grabación del disco de Waters en Woodstock (1975), lugar de residencia del baterista de The Band. Siempre el blues, la fuente original. Caudalosa fuente de diversas corrientes. El blues como madre poderosa y protectora

Podemos gozar de la versión que Levon hace de “Tennesse Jed” de Grateful Dead. En 2008, Helm y Campbell tocaron en su gira con el bajista de los Dead Phil Lesh y este tema surgió de las conversaciones y camaradería en los camerinos, como homenaje a una banda muy querida por Levon.

Hay reverencias a los Staple Singers, a Randy Newman. Y composiciones junto a Campbell. Allen Toussaint colabora en los arreglos de viento en dos temas. Soul sureño, gospel, funk fabricado en Nueva Orleáns.

Un tipo que celebra memorables jam sessions en su casa y estudio de grabación de Woodstock, New York, todos los meses del año, por las que han pasado admiradores que ocupan un hueco en la historia de la música; un tipo que ha estado al borde de la muerte y que conserva las energías e ilusiones completamente intactas; un tipo con setenta años, un reverente del blues, que sabe aprovechar las lecciones de sus músicos más queridos y admirados.

Recuerdo haber leído su autobiografía, todavía la atesoro con celosa fruición: en inglés (que yo sepa, por aquí nadie se ha dignado a traducirla ¿alguien se sorprende?) se titula “This Wheels’ On Fire”, el título de un tema de The Band, compuesto por Dylan y Rick Danko. Algo así como “Estas ruedas están ardiendo”. El fuego de años y años de cruzar América de manera incansable, de rastrear la música de su país para convertirla en suya. Y el fuego interior que abrasa. El fuego imperioso de seguir vivo.

Helm está de gira por Estados Unidos. Infatigable. Tocando con los Black Crowes como teloneros. Y he de decir, que no soy el único que tiene a Helm como un héroe del rock and roll. Bob Dylan, en uno de sus comentarios sobre el libro autobiográfico de Levon, afirmó que “Levon es uno de los auténticos héroes de mi generación”. Generación que no es la mía, pero es que siempre me he dado cuenta de que debía haber nacido veinte años antes.

“Electric Dirt” estará la venta el próximo 30 de junio. Editado por Dirt Farmer Music / Vanguard

Músicos: Levon Helm (batería y voz) Larry Campbell (productor, guitarras, mandolina, dulcimer), Amy Helm, Teresa Williams (coros), Byron Isaacs (bajo), Brian Mitchell (teclados)