EL ÚLTIMO BAILE DE LA BANDA

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“The road was our school. It gave us a sense of survival; it taught us everything we know and out of respect, we don’t want to drive it into the ground… or maybe it’s just superstition but the road has taken a lot of the great ones. It’s a goddam impossible way of life”

(Robbie Robertson en The Last Waltz, 1976)

 

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INTRODUCCIÓN

La Banda ha sido siempre un grupo atípico. Comenzando por su denominación (renunciando a cualquier nombre que los identificara, escogieron un apelativo simple – eran simplemente una banda, un grupo -, diferenciándolos de los nombres barrocos que los grupos de los sesenta adoptaban para esgrimir un sello de originalidad y distinción), pasando por su profunda cultura musical y acabando en lo más esencial, su música. Además, es un grupo canadiense (Robbie Robertson, Rick Danko, Richard Manuel y Garth Hudson provienen de la región del Sur de Ontario, cerca de Toronto; Levon Helm es estadounidense), lo que, evidentemente, imprime carácter.

La música de The Band es un calidoscopio en el que se pueden hallar multitud de referencias a la música norteamericana del siglo XX, sin renunciar a un sonido inconfundible, único, que solamente ellos sabían hacer. Este cruce de caminos musical se plasma de manera asombrosa en su obra maestra “The Band”, en la que, además, se revelan como unos narradores de historias excepcionales, todas ellas relacionadas con la historia de Norteamérica.

Para muchos, ellos han sido solamente eso, una banda que acompañó a Bob Dylan en muchos de sus discos (Self Portrait, Planet Waves, Befote the Flood y The Basement Tapes; dos de sus miembros, Robbie Robertson y Rick Danko colaboraron en el clásico “Blonde on Blonde”) y en multitud de conciertos, entre los cuales destaca el que se grabó en el Free Trade Hall de Manchester (Reino Unido) el 17 de mayo de 1966, en el que Dylan se convirtió en un ser eléctrico, siendo abucheado por el público, acusándole de traidor (por aquel entonces se llamaban los Hawks y Levon Helm se quedó en casita, horrorizado por la perspectiva de tocar con los abucheos de fondo) Pero La Banda fue, ante todo, un grupo que obtuvo el respeto de sus coetáneos, empezando por el propio Bob Dylan o Eric Clapton (quien dejó Cream para explorar otros caminos, influenciado por el primer disco de The Band “Music From Big Pink”). Respeto que, en muchas ocasiones se traducía en admiración.

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