El Whisky A Go Go, revisitado

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Seguramente, entre vuestra colección de discos, tenéis alguno en directo que se grabó entre las húmedas y grasientas paredes del Whisky A Go Go, un lugar emblemático ubicado en Sunset Boulevard, en el oeste de Hollywood, en la ciudad de Los Angeles. Ahora mismo, estoy escuchando una joyita de Taj Mahal, el punzante investigador y creador de blues contemporáneo, que se grabó entre las cuatro paredes del susodicho garito. Y pienso en varios directos más que conservo entre mis tesoros sonoros. Porque la lista de artistas que horadaron el escenario del Whisky es algo impactante.

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Esto viene a colación, a raíz de la desaparición física de Elmer Valentine, uno de los fundadores de la sala de conciertos californiana, quien se despidió de este mundo el pasado 7 de diciembre.

Valentine fue, según afirmación propia y en un arranque de pasmosa sinceridad, un policía “corrupto” de Chicago.Tuvo conexiones más que dudosas con la Mafia de Illinois. No se sabe si, como fruto de sus oscuros devaneos, consiguió el dinero necesario para fundar PJ’s, su primer club en la costa oeste californiana, a la vez que selecto restaurante. Con las abundantes ganancias del negocio, Valentine se despide del mismo y se marcha de vacaciones a Europa. Es concretamente en París, donde se queda asombrado por el nuevo concepto de “discoteca “, en el que se conjuga el baile y las actuaciones en directo. Sagaz y despierto, Valentine decide traer el concepto a casa: en enero de 1964, funda el Whisky A Go Go, junto a varios socios.

Son ya legendarias las chicas que bailaban y ponían música (auténticas DJ’s, precursoras de las Miss Kittin y compañía), encerradas en una jaula suspendida a varios metros del suelo, mientras los músicos descansaban entre actuación y actuación. Las famosas gogós que ahora proliferan en las discotecas más inmundas del planeta, tienen su origen, precisamente en el Whisky.

El club, en 1966, era ya la meca musical de la costa oeste norteamericana. Según Ray Manzarek, teclista de los Doors: “El Whisky era la meca. Era EL LUGAR de Los Angeles. Probablemente era EL LUGAR de todo el país”. Valentine logró que el Whisky fuera el centro musical de la bulliciosa vida artística de California en la segunda mitad de los sesenta. El propio Valentine lo explicó en una entrevista reciente: “Hasta entonces, los espectáculos de rock no habían sido tal y como se desarrollaban en el Whisky. Atrajo a multitud de famosos y los famosos atrajeron gente que quería ver a los famosos”. Era, en definitiva, el lugar más “cool” de Norteamérica.

Numerosísimas bandas y artistas pasaron por el Whisky, de la mano de Elmer Valentine: The Byrds, Them, The Rolling Stones, Buffalo Springfield, The Doors, Frank Zappa, Otis Redding (grabó un disco titulado “In Person At The Whisky A Go Go”), Love, The Kinks, The Who……….la lista es inabarcable y demuestra la osadía, sensibilidad y gusto artístico de Valentine, el verdadero responsable de la milagrosa nómina de músicos que pisó el escenario del club californiano.

A mediados de los setenta, Valentine vende su participación en el Whisky, aunque conserva sus dominios en el Teatro Roxy y el Raibow, otros dos prestigiosos clubs musicales de Los Angeles. El club todavía continúa su actividad a día de hoy, pero sin la pátina de autenticidad de los principios.

Un símbolo de la denominada “contracultura” Norteamericana, en el epicentro de Sunset Strip, paraíso hippy de los sesenta y escenario de revueltas estudiantiles y juveniles. En 1966, unas revueltas juveniles frente a la policía, a causa del cierre de uno de los prominentes clubs del área, El Pandora’s Box, inspiró a Stephen Stills (por entonces miembro de Buffalo Springfield) el tema “For What It’s Worth”. Siempre que escucho este tema, me acuerdo de la imagen soñada del Whisky A Go Go, centro artístico primordial de una época gloriosa: “”Stop, children, what’s that sound? Everybody look what’s going down.”