Festival de la Guitarra de Córdoba 2011 (por Zurdoman)

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Jueves 7 de julio.

– Manuel Barrueco. El antiguo cine Góngora ha pasado a ser el Teatro Góngora. A la parte del escenario se puede acceder por escaleras, ascensor o escaleras mecánicas, con una decoración que parece de una navidad minimalista. En lo que es el escenario en sí, no está mal, pero me parece muy pelado todo y salí con la duda de si estaba aún por terminar o es que es así de moderno.

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En cuanto a la actuación se puede dividir en una primera parte interesante con obras de Manuel M. Ponce y Ástor Piazzolla y una segunda parte donde más de uno mirábamos hacia atrás por los resoplidos de alguien que dormía a pierna suelta. Roberto Sierra será un gran compositor muy reconocido mundialmente y tal, pero la sonata para guitarra que tocó de él es sólo apta por los muy fans de la música contemporánea y con eso ya sabe más de uno a lo que me refiero…

Después pasó a tocar un Capricho árabe de Tárrega impecable, al que siguieron la Serenata andaluza y Danza Española. Como bis, tocó Rumores de la caleta de Albéniz y El ratón y así, sí que nos pudimos ir felices a casa.

– Andrés Calamaro. Al final me decidí y fui. Las partes en que me conocía las canciones lo pasé bien, en las demás me aburrí bastante. Muy buena banda la que le acompaña. No sabía que hubiera cholulismo fuera de Argentina pero vi muestras de ello. La verdad es que soy más de Rot que de Calamaro.

Viernes 8 de julio.

– Lee Ritenour. Había oído hablar de él como músico de sesión todoterreno y tal, pero nunca había escuchado nada de él en serio y salí con la sensación de haber visto uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. Ideas muy buenas, una forma de articular el fraseo preciosa, recursos técnicos y melódicos a mansalva, en fin, todo aquello que para mí diferencia un GUITARRISTA de un señor que toca la guitarra.

Le acompañaban monstruos como Dave Grusin a los teclados, Melvin Davis, excepcional bajista con un sentido del humor increíble, aún recuerdo ese solo de bajo con talk-box a la vez que cantaba haciendo scat y por último, el mejor batería que he visto jamás en directo, Sonny Emory, un señor con un groove y un tempo impecable e implacable.

Acabaron con un “Get up, stand up” de Marley realmente bonito y cachondón. Si tenéis la oportunidad de verles, no os lo perdáis a menos que hayáis quedado con la Bellucci o algo así.

– Pablo Milanés. Hay canciones de este señor que me encantan, pero me pasa como con el ska o el reggae, 4 o 5 canciones son suficientes. El concierto estuvo muy bien, aunque tras varias canciones era como si hubiera escuchado el Ave María de Schubert varias veces. Muchas canciones de amor y ninguna de crítica política con la que está cayendo. Tampoco cogió la guitarra en todo el concierto y cuando la cogió para tocar Yolanda estaba desafinada, intentó afinarla mientras cantaba pero, a los pocos segundos se la pasó a un pipa para que se la llevara.

Eso sí, canciones como “Para vivir” puso a la Axerquía boca abajo y a mí me tocó luego con “El breve espacio en que no estás”, pausada y rotunda, mejorando con mucho la versión apresurada original. Pablo siempre vuelve a poner en el mapa la palabra “ternura”, quizás la que más me gusta del diccionario.

Lunes 11 de julio.

– Clayton-Hamilton Jazz Orchestra con John Pizzarelli. Una alegría para los oídos escuchar a toda una big band tocando grandes temas sin caer en los standards más trillados, bueno sí, tocaron Under my skin, pero en un homenaje a Sinatra alguna así tenía que caer.

Hubo 2 partes en el concierto. En la primera tocando sólo la orquesta donde para mí destacó un momento en que tras una magnífica intro de contrabajo tocado con arco por parte del director de la orquesta, John Clayton, le siguió Jeff Clayton al saxofón, tocando como si fuera a coger en brazos a su hijo por primera vez o algo así, me dejó hecho polvo esa manera de tocar. Sensacional. El tema lo presentaron como Emily de Johnny Mandel y Johnny Mercer.

Luego llegó John Pizzarelli y la armó en grande. Guitarrista con un swing increíble, cantante con estilo, dió toda una lección de clase y buen hacer. A destacar los dos temas que tocó con el guitarrista de la big band que tampoco era manco.

Fraseos relámpago cantados a la vez en plan scat, sin perder una nota ni desafinar. Bestial.

Martes 12 de julio.

– Luis Pastor con la Orquesta de Córdoba dirigida por Leonardo Martínez Cayuelas. Conjunto de canciones basadas en poemas de José Saramago. La mayoría leídas en español al principio y cantadas en portugués a excepción de un par de ellas. El resultado realmente me encantó aunque su señora esposa, que le acompañaba bien a la voz, no cantara muy allá en un tema que dejó que cantara sola.

Por último cantó algún tema propio como Ángel caído, hizo un recitado sobre dónde estarán los cantautores realmente bien hilvanado y acabó con lo mejor, Mariposa de noviembre cantándola a capella y dándose palmadas en el pecho a manera de percusión. “La voz de mi corazón es un pájaro que canta, gorrión del pueblo cantor, como fue Violeta Parra”.

Miércoles 13 de julio.

Kazuhito Yamashita Family Quintet. “Las mil y una noches”.

Este señor es una leyenda en Japón, más de 80 discos grabados, una técnica impresionante y una descendencia que sigue sus pasos. Empezó curiosamente con el Capricho árabe que ya había oído a Barrueco días antes. Lectura totalmente distinta de este clásico, curiosa pero mucho más fría y mira que es bonita esta pieza. Siguió con un arreglo sobre una pieza de Borodin y luego una composición de su señora, Keiko Fujiie. Ahí empecé a verle las orejas al lobo.

Música disonante, polirrítmica, que evocaba una sensación para mí verdaderamente asfixiante. Le siguió una pieza de Scherezade de Rimsky-Korsakov que fue un bálsamo después de lo anterior.

Después subió al escenario su hijo Terukaku y tocó un extracto de Simbad de Carlo Domeniconi que se me hizo bastante cuesta arriba. Como guinda acabó la familia al completo subida al escenario tocando otra pieza de su señora esposa. No me fui porque hubiese tenido que hacer levantar a bastante gente. Salí del concierto sintiéndome como se tendría que sentir Norman Bates en pleno julio después de haberse comido una tortilla de polvorones: saturado, violento y muuuy cansado.

Jueves 14 de julio.

– John McLaughlin and the 4th dimension. Buen concierto el de este señor. No es una música de fácil digestión, pero su originalidad, su técnica y su expresividad en ciertos momentos, me gustaron mucho. Grandes músicos los que les acompañan, un brillante teclista y a ratos batería, Gary Husband, un monstruo de las 4 cuerdas llamado Etienne M’Bappe (tocaba con guantes) y el batería Mark Mondesir.

Destacables fueron para mí, Raju, The fine line, Discovery y sobre todo, recordando viejos tiempos, una versión grandiosa de The unknown dissident. Ecos de John Coltrane por todas partes.

Viernes 15 de julio.

– Ariel Rot. Y fuimos a ver a este dandy del rock, acompañado tan sólo de un teclado y guitarras: una acústica, una Gibson SG y una Gretsch. Temas de su último disco y repaso a temas más antiguos de discos como Lo siento, Frank y Cenizas en el aire y éxitos de Tequila o Los Rodríguez.

Con buen dominio de la escena, fue desgranando temazos adaptados al formato en solitario como Vals de los recuerdos, Te busqué, Pólvora mojada, Manos expertas, Eche 20 centavos en la ranura, Confesiones de un comedor de pizza o Milonga del marinero y el capitán.

A nadie le resulta nuevo lo bien que se acompaña este señor a la guitarra, pero cuando se trata de tocar el teclado es realmente bueno, para mí fue una agradable sorpresa. Entre algunos temas fue intercalando comentarios diversos sobre temas como Sergio Makaroff, los inconvenientes de las groupies o el hacerse viejo.

Cuando 2 horas pasan tan rápido es porque algo se está haciendo realmente bien.

Sábado 16 de julio.

– ZZ Top. Fin de fiesta a lo grande. Puntuales comenzaron los tejanos con Got me under pressure, seguidas de Waitin’ for the bus y Jesus just left Chicago. Pantalla gigante atrás del escenario, sonido contundente y con VOLUMEN ALTO, cosa que se echaba de menos en sitios como el Azkena en el escenario principal. Cayeron versiones como Future blues y Hey Joe que condujeron a la gloria final con Gimme all your lovin’, Sharp dressed man, Legs, La Grange y Tush.

El concierto se nos hizo corto, alrededor de hora y media, pero no dejaron títere con cabeza. Impresionantes.

Bueno, pues esto fue todo que no es poco. Para mí, premio ex-aequo a ZZ Top y Lee Ritenour.
Zurdoman