John Belushi: caminando por el lado salvaje

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Una de las carencias más patentes de la cultura española es la música. Recuerdo que, la primera vez que viví fuera de España, andaba literalmente pasmado de la variedad de oferta que, sobre el arte de la música, gravitaba en el mercado. Uno de mis asombrados descubrimientos, fue la fecunda proliferación de oferta editorial sobre música. Música para leer. Afortunadamente, en este aspecto, contamos con la editorial barcelonesa “Global Rhtyhm Press”, fundada, milagrosamente y con apreciable buen gusto, en 2001.

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El páramo musical español es desolador. Y no lo digo por grupos y/o solistas extremadamente sensibles y con oficio suficiente. Simplemente, la música no existe desde un punto de vista institucional. Los programas televisivos, salvo alguna excepción bastante vulgar, acerca de música ¿dónde están?. Tiempos aquellos en que don Angel Casas exploraba ritmos en su “Musical Express”…..

Parece que, además de la literatura – queda muy bien, para cualquier político, decir que una de sus mayores aficiones es leer, si se fijan todos los políticos “aman” la literatura -, solamente el cine tiene categoría de “cultura” para las instituciones de todos los niveles administrativos. Es elocuente que ahora tengamos una ministra del ramo, cineasta. Recordemos que, en Brasil, hasta hace pocos años, el gran Gilberto Gil ocupó la cartera de cultura: un país aceradamente musical.

Esta editorial, publica ahora, en una de sus filiales, cuyo nombre es “Papel de Liar”, la vida de uno de los tipos que mejor personificó el “modus vivendi” expresado lacónicamente por Ian Dury: Sexo, Drogas y Rock and Roll. Se publica “Como Una Moto: La Vida Galopante de John Belushi” del autor norteamericano Bob Woodward. El título original del libro “Wired” es más expresivo en la lengua original en la que fue escrito; su traducción aproximada: “Excitado”, literalmente “enchufado” o “espídico”.

La traducción y la edición al español tiene un retraso de veinticinco años, respecto a la edición original en inglés, publicada en Estados Unidos en 1984. Solamente un ejemplo de la desoladora situación musical patria. Y esto continúa, amigos, a pesar de los ímprobos y solitarios esfuerzos de editoriales como Global Rhtythm Press.

John Belushi fue el paradigma de un estilo de vida muy extendido a finales de los sesenta y principios de los setenta. En su estupendo libro “Easy Riders & Raging Bulls” (editado por Anagrama) – sobre la debacle de lo directores del llamado Nuevo Hollywood, gente como Hal Ashby, Martin Scorsese, Coppola, Arthur Penn, Bob Rafelson o Dennis Hopper – Peter Biskind menciona la muerte de Belushi en 1982, como el símbolo de la decadencia irremediable de una generación, el punto de no retorno de unos artistas que tocaron fondo, algunos de manera completamente irremediable.

Belushi, descendiente directo de emigrantes albaneses en Estados Unidos fue un cómico brillante: un auténtico transformista, con un dominio absoluto de la escena y una especial sensibilidad para la música. Sus comienzos coincidieron con la década de los setenta: las drogas, el amor libre, la espiral de decadencia que malogró a tantos y tantos artistas de la década. Belushi, con su histrionismo galopante, fue el más tragón de todos ellos. A pesar de salir a escena completamente colocado, su apariencia era de auténtica relajación y soltura. Según el propio Belushi, el escenario era el único sitio en que sabía verdaderamente lo que estaba haciendo.

Su salto al estrellato (llegó incluso a trabajar con Spielberg en la malograda película “1941”), después de haber impresionado al personal con sus jocosas imitaciones musicales en la radio y en teatro, fue provocado por el programa de televisión “Saturday Night Live”, a partir de 1975: es en este programa donde vertebra su colaboración y su amistad con Dan Aykroyd y donde se gesta el origen de los Blues Brothers. Su primera aparición en el programa como Jake y Elwood fue en abril de 1978. En 1979, después de 87 programas y cuatro temporadas seguidas, John y Dan deciden respirar otros proyectos artísticos: la película “The Blues Brothers” sería su siguiente proyecto.

Un homenaje colosal a la música soul, una auténtica locura que procuró pingües beneficios y afianzó la fama (merecida) de Belushi como gamberro institucional.

El libro de Woodward, uno de los dos periodistas que destaparon el caso “Watergate” fue un auténtico bombazo en Estados Unidos, hace 25 años. Incluso se rodó y estrenó una película del mismo nombre, aprovechando las suculentas ganancias que el libro reportaba. La polémica fue el ingrediente principal de este libro que ahora podremos disfrutar en español: Woodward fue acusado por, entre otros Dan Aykroyd y la pareja de Belushi, en el momento de su muerte, Cathy Smith, de sensacionalista, de destapar suciedades íntimas y de centrarse demasiado en el carácter adictivo de Belushi.

El morbo vende, y mucho: el libro, además de presentar a Belushi como un depravado yonki, realiza una descripción sobrecogedora sobre el ambiente de Hollywood en los años setenta. En esto, coincide con Peter Biskind: las brillante generación de artistas, músicos y cineastas fundamentalmente, que explosionaron en los setenta, se inclinaban hacia la autodestrucción. Durante el rodaje de “Toro Salvaje”, Scorsese consumía cinco gramos de coca diarios. La coca fue la droga paradigmática de los años setenta, después de experimentar con el ácido, el peyote y, siempre, la marihuana.

Belushi fue un suicida convencido, un tipo que nunca se encontró a si mismo, solamente con un ánimo confortable transformándose en cualquier cosa que no fuera él mismo. La muerte de Belushi, por sobredosis de cocaína y heroína, a los 33 años, supuso un definitivo toque de atención para el mundo del espectáculo, para el estilo de vida al límite que Hollywood desarrollaba. Fue el cierre de una etapa, la señal definitiva que hacía falta para parar, justo al borde la muerte y de la paranoia.

Quizás, la fascinación de Belushi por la evasión a través de las drogas y por su veta cómica, que le propulsaba a sumergirse en una mareante variedad de personajes, se explique por una frase que él mismo decía, cuando le advertían de lo peligroso de su comportamiento: “Nunca puedes saberlo. No sabéis lo que es ser yo mismo”

Belushi en su prueba de “casting” para formar parte de “Saturday Night Live”