¿La Iguana domesticada? La última provocación de Iggy Pop

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Uno de los iconos de mi juventud fue destronado, de manera patética, de su aureola de artista genuino cuando volvió con su antigua banda, los Stooges y publicaron un álbum bochornoso. El problema de La Iguana es no haber sabido despojarse de su propio sambenito, no haber sabido envejecer. A los 62 años es necesario adaptarse a la realidad. Iggy Pop no supo hacerlo en su momento, y su prestigio artístico decayó muchos enteros: sucumbió a las turbias aguas del mercantilismo más descarado.

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Realmente, es dolorosamente patético observar a un tipo artísticamente grande como Iggy, intentando remedar sus tiempos de gloria con sus Stooges. El síndrome de Peter Pan era evidente. Triste remedo.

Sin embargo, Iggy sigue siendo un artista. Afortunadamente, ya ha comenzado aceptarse tal como es y, felizmente para todos, ha obedecido a su instinto y tiene ya preparado un nuevo álbum en solitario, radicalmente distinto a todos sus trabajos anteriores. La aceptación de la realidad, de su realidad.

La realidad actual de Iggy se remonta a la novela “La Posibilidad de una Isla” del escritor francés Michel Houellebecq. La lectura ansiosa de la novela provocó en La Iguana el encendido mágico de la huidiza luz de la inspiración. La novela del autor francés, calificada como iconoclasta y crítica con la hipocresía social, fascinó a Iggy y empezó a trabajar.

Cansado, según sus propias palabras, del rock (“En mi opinión, he tocado en una de las más grandes y válidas bandas de rock de los últimos 25 años y todo giraba alrededor de guitarras. Éramos uno de los buenos grupos, pero la mayoría de los grupos de rock no eran buenos. Ahora, se ha convertido en la peor música de la historia”), Iggy se aproxima, con una pasión inconcebible en el padrino del punk, a la música de jazz (enraizada en el genuino dixie de Nueva Orleáns) y a la canción francesa. .

Un salto al vacío de un tipo asociado al guitarreo más esquizofrénico y a la provocación gratuita. Salto sin red que ha sido repudiado por puristas del jazz, pero que ha sido acogido por muchos críticos de renombre como la mejor obra en solitario de La Iguana desde su asombroso début de la mano de David Bowie “Lust For Life”.

Iggy abraza a Jelly Roll Morton, a Serge Gainsbourg. Se esconde en garitos humeantes y tóxicos del Saint Germain De Prés, en los traumáticos y existencialistas años de la segunda postguerra. También rescata a Antonio Carlos Jobim, con una coplilla del gigante de la bossa. En definitiva, se sumerge en todo aquello que le gusta, pero que, hasta ahora, nunca ha practicado, tan fiel a su imagen icónica.

“El proyecto creció y creció y encontré que mis emociones despertadas con la lectura del libro se transformaron en música. Como Daniel, el protagonista de la novela, he terminado cansado de mi carrera como intérprete y deseo explorar una nueva vida”.

En cierto modo, Iggy se interroga como artista y como ser humano: se le nota cansado de su propia caricatura y, afianzándose en su lado más plácido, en su faceta más literaria, se adentra en el camino, doloroso y a la vez gratificante, de ahondar en uno mismo.

Doy gracias al cielo de que Iggy haya recuperado su pulso. Aunque sea alejado de la más pura idiosincrasia del rock, de sus guitarras, de su talento para la provocación. Aunque, de algún modo, Iggy vuelve a provocar con este álbum. Un trabajo muy improbable, decepcionante para los ayatolas de rancio cuño.

Como Clint Eastwood, en su oscura obra maestra “Gran Torino”, Iggy Pop parece que acaba definitivamente con su personaje. En la cinta, Eastwood destierra, parece que para siempre, su papel de Harry “El Sucio”, su papel de William Munny en la grandiosa “Sin Perdón”….en suma su personaje arquetípico. Iggy Pop parece que vuelve a ser él mismo. Un tipo de más de sesenta años, un adulto con sensibilidades insospechadas u que ha decidido dejar atrás patéticas demostraciones de añorados días de juventud.

Y, encima, canta en francés en uno de los temas. Conmovedor.

“Préliminaires” se pone a la venta el próximo 25 de mayo. Editado por EMI