Los Marañones Y Sus Principios: Nuevo Disco

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Para los que merodeamos de vez en cuando por la selva virtual – salvaje, despiadada, impúdica – nos hemos podido encontrar con una declaración de principios, firmada en enero de 1987. Por aquel entonces, cinco veinteañeros de Murcia, que se convertirían en los Marañones (de hecho ya afirmaban con rotundidad solemne y con una pizca de orgullo “somos LOS MARAÑONES”), asentaban una serie de creencias, deseos que necesitaban materializarse: se trasluce un entusiasmo apasionado, presentándose humildemente y siempre oteando el futuro.

25 años más tarde, esos muchachotes han podido darse de bruces con la realidad descarnada que la madurez ofrece, pero su ilusión y, sobre todo, su frescura y su capacidad de disfrute conservan sus esencias. Acaba de publicarse su nuevo disco (su número doce, en el año dosmildoce) y siguen perseverando en muchos de sus principios que se han demostrado inamovibles: siguen componiendo sus canciones, producen sus discos, y, lo que es más importante, siguen adelante después de todos estos años. Su último disco “Historias Sin Principio Ni Final”, con pinceladas diferentes, matices multicolores (destellos de música americana, pizca de ritmo ska, funk, eternas y reconocibles referencias a los Beatles) que enrocan el sonido “marañón” inconfundible.

Definir un sonido propio, como se evidencia, una vez más, en este su último trabajo es una tarea que solamente un grupo como el murciano puede conseguir: sus componentes tienen proyectos musicales diversos, pero regresan a la banda como un hogar en el que desarrollar su devoción adolescente. Han sabido construir un microcosmos musical propio ¿pueden muchos decir lo mismo?

Ricardo Perpén, el marañón invisible, sigue componiendo las canciones junto a Miguel Bañón, Román García y Pedro Jiménez, en algunos casos. Su impronta es decisiva en el sonido de la banda: de hecho son los mismos que componían y ensayaban “entre vinos y gaseosas” y los mismos que rivalizaban en distintas bandas en los lejanos tiempos de colegio. Probablemente sigan tocando y componiendo solamente para ellos.

Lo que sí se ha cumplido con creces desde esa solemne declaración es que han redimido a alguien con su música. Siguen redimiéndome cada vez que publican un puñado de tan buenísimas canciones. Una melodía marañona puede salvarte un día de derrota amarga. Les escucho con atención, “aplicada escucha” y mi opinión “es sincera”: Los Marañones es un grupo completamente atípico. No quiero definir su último disco, sencillamente porque es indefinible, inclasificable, no etiquetable. Simplemente es otro disco de Los Marañones: una hazaña hercúlea, un espécimen único.

Después de 25 años, Los Marañones siguen siendo el grupo “indie” de rock and roll español por excelencia.

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