Muere Bo Diddley, la larga sombra del rock and roll

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Uno de los gigantes de la música popular norteamericana ha muerto ayer a la edad de 79 años. Damas y caballeros Bo Diddley murió ayer de un ataque al corazón.

Inconformista, rebelde, fue el primer artista negro en aparecer en el Ed Sullivan Show, aunque su actitud combativa nunca le congració con la industria musical y no gozó de la fama de sus contemporáneos más celebres, Little Richard y Chuck Berry. Muchos opinan que él fue el inventor del rock and roll, pero la autoría en una música que iba desarrollándose con variadas influencias e intérpretes es algo intrascendente y banal. Pero, indiscutiblemente fue uno de los pioneros, mucho antes que Elvis.

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Diddley, cuyo verdadero nombre fue Otha Ellas Bates, nació en una familia de agricultores en el Suroeste del Mississippi. Nunca conoció a su madre y fue criado por un primo en las durísimas condiciones vitales del campo sureño, en concreto de la castigada comunidad negra. Pronto, el deseo de cambio y progreso animó a la familia de Diddley a emigrar a Chicago, donde se instalaron en la parte sur de la ciudad, con la esperanza legítima de encontrar trabajo en la próspera industria de la ciudad del Norte. Allí, el joven Diddley descubre el blues, con Muddy Waters y John Lee Hooker como referentes indispensables.

Diddley empezó a tocar de manera profesional en 1951, en el club 708 del sur de Chicago, con su primera banda llamada los Hipsters. En 1954 graba sus primeras demos con su banda, el harmonicista Billy Boy Arnold, el baterista Clifton James y el bajista Roosevelt Jackson. Diddley muestra un estilo sincopado a la guitarra, único y personal, con un “beat” similar al de la rumba. A menudo sus temas no poseen una progresión de acordes, es decir, la banda toca el mismo acorde a lo largo de toda la canción. Con esas demos Diddley se presenta en los estudios Chess, lanzando el tema “Bo Diddley” en 1955. Entre los músicos que colaboraron en su primer single estuvieron Otis Spann al piano y su antiguo amigo de la calle Jerome Green a las maracas.

Pronto, su estilo a la guitarra y su guitarra misma alcanzaron popularidad. Su instrumento, una guitarra rectangular Gretsch llamada la “Twang Machine” fue única e intransferible.

Durante los últimos cincuenta y primeros sesenta, Diddley alcanzó su cima de popularidad, con éxitos como “Pretty Thing” o “Say Man”.

Después, como muchos de los arriesgados pioneros, arrasó en Inglaterra, aunque cayó en un suave pero constante declive que lo redujo a actuaciones junto a discípulos avanzados (fue telonero de The Clash, de los Stones o de Grateful Dead) y a circuitos marginales de blues y rock and roll.

Imitado hasta la saciedad desde el principio (Elvis y Buddy Holly adoptaron en muchos de sus temas el ritmo sincopado de la guitarra), Diddley fue un artista, a pesar de todo, inimitable, un pionero en muchos frentes (“Say Man” está considerado como uno de los primeros temas “rap”) y un músico que siempre creyó en el rock and roll.

Preguntado por su concepto de la felicidad, contestó “es el día a día tío, la felicidad se encuentra en vivir el día a día”. También preguntado por cómo le gustaría que fuera recordado afirmó “¿Cómo? ¿A dónde me voy a ir? No me gusta esa pregunta, ser recordado, como si en cualquier momento me fuera a marchar….”

No se ha ido, nunca lo hará. Miles de grupos, en algún acorde, en alguna frase, incluirán una referencia indiscutible a la música de este revolucionario descarado.

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  • Anónimo

    Cada vez quedan menos pioneros del rock&roll.
    Contribuiré a su memoria con una anécdota que contaba Joe Strummer cuando giraron juntos: le tenía tal aprecio a su guitarra (sí la horrible esta rectangular), que en el bus de la gira la ponía en su litera y mientras él dormía en un asiento.
    Genio y figura.