Queens Of The Stone Age

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Fue Nick Oliveri (bajista de la banda a partir del segundo disco) quien decidió soltar la bomba de que Queens Of The Stone Age había llegado a su fin. Mientras tanto Josh Homme (auténtico fundador de la formación tras la disolución de Kyuss en 1997) tenía muy claro que la cosa no podía quedar ahí. Él había echado a andar todo aquello y no estaba dispuesto a que la cosa terminara así como así. Oliveri había perdido el espíritu de grupo, se había convertido en un tipo problemático desencantado con las giras. Estaba claro quién era el que sobraba.

El próximo 22 de Marzo regresan con ‘Lullabies to Paralyze’ (Interscope – 2005). Un disco que no parece haber sentido la ausencia del bajista. No han querido desprenderse completamente del sonido que acuñaron con su ‘Songs For A Deaf’ (Interscope – 2002) aunque sabían que tenían que hacer un disco diferente. La cosa se ponía dificil si querían mantener la contundencia de temas como ‘Go With The Flow’ o ‘No One Knows’, que dejaron sordo a más de uno y abrieron los oidos a unos cuantos. Entre ellos al propio David Grohl (Nirvana, Foo Fighters, Probot) quien, tras compartir ensayos con su colega Josh y grabar las baterías del disco, no tuvo más remedio que rendirse ante el sonido de Las Reinas de la Edad de Piedra. Así se explica la producción del, hasta el momento, último trabajo de los Foo Fighters.

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‘Lullabies to Paralyze’ (Interscope – 2005)

Sí, el listón estaba alto, pero si esperaban que Josh iba a pasar por el aro se equivocaban. Lejos de ‘malcopiar’ las estructuras de su demoledor ‘Songs For A Deaf’ (Interscope – 2002) o su redondo ‘Rated R’ (Interscope – 2000) ha decidido volcarse en un disco mucho más personal, de esos que no entran a la primera pero que haciendo los deberes acaban convirtiendose en discos de cabecera.

‘Lullabies to Paralyze’ (Interscope – 2005) comienza, cómo no, con una nana con guitarra acústica que más bien parece una caja de música. El cambio es radical: dos segundos después llega ‘Medication’ dejando claro que son QOTSA. Las intenciones del disco no se empiezan a saborear hasta la calma de ‘Tangled Up in Plaid’ interrumpida en cada estribillo por la potencia de la distorsión. ‘Burn The Witch’ y ‘In My head’ nos relajan para la llega del single, ‘Little Sister’. El tema impone su ritmo. ‘Blood is Love’ rompe con una guitarra machacona en la que se entrelazan los diferentes tonos de voz de Homme. Después llega quizá uno de los temas más melódicos del disco, ‘Broken Box’. Tras la tormenta llega la calma con los guiños rock de ‘You’ve Got A Killer Scene There Man’ y la despedida con ‘Long Slow Goodbye’.

Si esperas una continuación a su anterior trabajo vas por mal camino. Preparate para escuchar uno de los discos que más van a a sonar este 2005. Ya puedes degustarlo en su web</>.