Reivindicando a Dr Feelgood

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Admito que conocí antes la canción de mi admirada Aretha, Dr Feelgood, que al grupo británico del mismo nombre. A éstos los descubrí, como muchas otras reminiscencias y sensaciones musicales, gracias a mis hermanos, quienes acudieron hace mucho, mucho tiempo, a la plaza de toros de esta ciudad dormida, a ver tocar a los Dr Feelgood. Y, sobre todo, recuerdo que trajeron un cartel del susodicho bolo, que quedó colgado en mi cuarto hasta que cayó hecho jirones.

Evidentemente, desde entonces, me convertí en un admirador de esta banda británica y, sobre todo, de sus dos protagonistas más obvios: la desafiante chulería de Lee Brilleaux y, por encima de todo, la frenética agresividad lunática del guitarrista Wilko Jonson. Siempre me atrajo Wilko Jonson: por su ritmo sincopado e incansable, su riff inconfundible e intransferible y ese roll característico, ese swing marca de la casa, que ningún otro ha podido igualar.

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Julien Temple, el director que firmó el documental sobre Joe Strummer “The Future Is Unwritten” en 2007, y un melómano redomado, vuelve a la carga con aroma reivindicativo: “Existió esta banda, que fue la más grande de Inglaterra durante 18 meses y que nadie recuerda”. Efectivamente, los Dr Feelgood fueron muy grandes, su directo fue casi insuperable, pero la memoria es muy selectiva. Pronto, muy pronto fueron abducidos por la marea del punk y, sucesivamente, por la new wave.

El título del documental, que se estrenará el próximo mayo en el Reino Unido, es “Oil City Confidencial”, en alusión a la ciudad que vio crecer a los Feelgood, Canvey Island, en Essex.

Según Temple: “Vi a los Feelgood en pubs, cuando eran el grupo más excitante de la escena británica. Pero no sabía lo interesante que podría resultar su historia. Todos eran de Canvey, un sitio con una cultura única, donde los villanos del East End enterraban cuerpos y donde luego fueron a vivir. Es la playa más cercana al East End, y esta cultura vacacional coexiste con refinerías tóxicas. Los Feelgood jugaban con la fantasía de llamar a Canvey la ciudad del aceite (Oil City), una versión Essex del Delta del Mississippi. Y Wilko es el poeta de Canvey”.

Precisamente Wilko Jonson asume un protagonismo central en el documental y es el hilo conductor de la historia. Sigue viviendo en Canvey, junto a su hijo. Y proclama, con un prurito de suave melancolía, cuando se le pregunta por el documental: “Estuvimos filmando en aquella esquina, donde solíamos jugar cuando éramos chavales. Y yo estaba ahí de pie con mi hijo. E Irene, su madre, está muerta. Un trozo de vida encapsulado”

Los Feelgood originales, aparte de Brillaux y Jonson, también contaban con John Sparks “Sparko” al bajo y John “The Big Figure” Martin a la batería. Barriendo el área de Essex y Kent con su rabioso rhythm and blues a principios de los setenta, dejando pasmados al establishment musical por su descaro obsceno.

Llegaron a Londres en 1974 y Julien Temple fue testigo de alguno de sus primeros conciertos en pubs de la zona de Kensignton: “Parecían gangsters. Vinieron a Londres a tocar en dos conciertos y se fueron. Los ojos saltones de Wilko mirándote desde el escenario eran tan agresivos como el Kabuki japonés”

La actitud de los dos pesos pesados Wilko y Lee, en el escenario, era mágica y ambos se retroalimentaban mutuamente. Según Wilko: “Sentía enormemente el poder que Lee irradiaba. Y lo mismo sucedía al revés”. Wilko parecía el guardaespaldas de Lee, merodeando de manera frenética alrededor de le enorme presencia de Lee en el escenario.

Disfrutando de un éxito rotundo en el Reino Unido, nunca fueron lo suficientemente reconocidos en Norteamérica a donde fueron de gira en 1977. Como resultado, Wilko Jonson abandona el proyecto. Para 1982, solamente Lee permanecía como miembro de la banda original. Murió en 1994.

Recuerda Wilko: “Después de la separación, apenas nos vimos. Después de la muerte de Lee, varios promotores querían rehacer el grupo, conmigo dentro. Yo nunca lo aprobé. Solamente toqué en el grupo cuando éste era absolutamente genial. Cambiamos las cosas. Pero en el rock and roll las cosas solamente son importantes si así son percibidas, por el público, por la prensa….Y ahora, Dr Feelgood no solamente no es importante, sino que ni siquiera se toman la molestia de echarle un vistazo”.

Julian Temple quedó cautivado por la figura de Wilko Johnson cuando filmó el documental: “Cada palabra suya venía acompañada de una energía física. Otras veces, no se movía. Es un hombre extraordinario, uno de los grandes entre los ingleses excéntricos”.

Johnson, viudo desde hace años de su mujer, su novia de toda la vida desde que tenía 16 años, puntualiza: “Todavía pienso en ella cada minuto. El único momento en que no me siento devastado es cuando toco. Cuando estás en medio de una fantasía. En ese mundo, por un momento, incluso puedes escapar a la muerte”.

  • Anónimo

    Hace unos años tuve el honor de ver en directo a Wilko Johnson y puedo asegurar que es uno de los conciertos que nunca se me borrarán… esa forma de aporrear la telecaster, moverse como un loco por el escenario y destilar rock&roll por todos los poros hasta inundarnos no tiene precio… Los Coronas, que habían tocado antes estuvieron allí en primera fila emocionaos como el resto del público.
    Simplemente genial.

  • Anónimo

    Deseando que salga el documental… Esto para poner los dientes más largos (es de finales de los 90). Wilko era y es único en su especie.

  • José Ignacio

    Hola amigo . . . . .
    Yo estube en los dos primeros conciertos de Dr. Feelgood en España.
    El primero ese maravilloso 25 de Febrero de 1977 en el antiguo pabellón de deportes del R. Madrid; en el Paseo de la Castellana.
    Recuerdo que una semana antes Joaquin Luky y Pepe Domingo Castaños en Los 40 Principales estubieron promocionandoles lo indecibe; con cuñas publicitarias del grupo cada 10 minutos en los programas musicales de radio que por aquel entonces existian.
    Me decidí a ir a comprar la entrada ; yo tenia solo 16 años y trabajaba como aprendiz de chico de los recados en una tienda de venta de alfombras.
    La compré con las propinas que me daban los clientes por llevar la alfombra que habian comprado en el establecimiento a sus domicilios por todo Madrid.
    Aquel comienzo del año 1977 fue muy dificil para los españoles;sobre todo el mes de enero, con el asesinato de dos estudiantes por la policia en unas manifestaciones , el secuestro de el teniente genaral Villaescusa y los asesinatos de los abogados laboralistas de la calle Atocha.
    . . . . y con tanto jaleo; el 25 de Febrero de 1977 se presenta en Madrid por primera vez la banda Dr. Feelgood haciendo un alarde de valentia; pues no era facil venir a tocar en un concierto multitudinario con semejantes acontecimientos en España a punto de volver a repetir una guerra civil.
    El concierto fue a las 21:30 horas y mis padres no querian que acudiese ( a pesar de que ya tenia la entrada comprada en una tienda de discos de la Gran Via de Madrid ); pues no era nada seguro para un chico de 16 años ya no la ida; ( por entonces vivia en Leganés y no habia medios de comunicación con el centro de Madrid como losd hay ahora; ¡¡¡ si no la vuelta ¡.
    El caso es que tomé el metro y me presente allí a las 20:30 horas después de salir de trabajar.
    Al llegar el ambiente era estraordinario; con una cola para entrar al pabellón de las de 400 metros.
    La noche se presentaba caliente pues fuera y dentro del pabellón habia cientos de policias armadas en previsión de altercados y enfrentamientos con dicha policía.
    Cuando nos acomodamos todos ; apàgaron las luces del pabellón a eso de las 22 horas y salieron los Ñu al escenario; inmediatamente las mas de 3000 personas que asistiamos esplotamos en un apaluso y muchos comenzamos a encender los mecheros marca Bic, iluminando minimamente las gradas.
    Y por fin a las 22:30 salieron a el escenario esos 4 tipos que habian aterrizado en España desde Inglaterra hacia unas horas y que levantaron tanta espectación.
    ¡¡¡¡ No tengo palabras para describir lo que allí aconteció ¡¡¡¡.
    La gente nos mirabamos extrañados como preguntandonos que nuevo sonido estabamos escuchando que tanto nos hacia disfrutar.
    Aquella forma de tocar una guitarra electrica ( la de Wilko ) era la primera vez que la veiamos y escuchabamos; y la voz rasgada y acazallada de Lee era como un instrumento mas unido a los otros tres ( guitarra, Bajo y bateria).
    El aspecto de los 4 tipos era impecable y sorprendente, cuando todos esperabamos a 4 melenudos con pantalones y cazadoras vaqueros, ¡¡¡ se presentan con americanas y corbata ¡¡¡ alucinante ¡¡¡.
    Sorpresa total y agradable. . . . .
    Fué el mejor concierto de mi vida; nunca vi algo igual ; desde entonces soy deboto de Dr. Feelgood hasta que me muera; aquella formación de grupo de aquellos 4 tipos me marcó para toda la vida.
    Fue una noche maravillosa; y si alguien se pregunta que como regresé hasta Leganés pasadas las 23:30 de la noche sin transporte público; les diré que me toco bajar andando hasta la Plaza de Colón y allí a las 00:30 horas de la madrugada tuve la suerte de encontrar un taxi que me costó el doble que la entrada; que por aquel entonces era una pasta.
    Saludosd a toda la cofradía devota de Dr. Feelgood.
    En el siguiente post os contaré el segundo concierto, ya con Mayo en la formación y en Mostoles ( donde las empanadillas de Martes y 13 )