Se me ha muerto el tío Chano

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Hoy, a pesar de que los días festivos de esta semana, que se denomina “santa” (que de santa no tiene ná), se aproximan, y hordas de turistas rancios, modernos y posmodernos se agolpan en las atracciones varias y atascan carreteras y sufren lo indecible para decir, simplemente, que han salido de vacaciones…….los mismos que al llegar al trabajo, llegan derrengados y escojondriaos después de haberse tomado unos días DE DECANSO…..hoy, digo, se me ha muerto Chano Lobato. Precisamente hoy, día en el que me he levantao con una sensación extraña, un sentimiento de desasosiego discretito, modosito, agravado por un incipiente resfriado. Y qué cojones, escucho en la radio que se me ha ido el cante flamenco más endiabladamente divertido. Mal fario.

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Se nos ha muerto Chano Lobato. Se nos ha muerto Juan Ramírez Sarabia, cantaor flamenco por genio infuso, por pasión, por los cuatro costaos. Embajador vistoso de Cádiz, lugar donde nació, donde se crió pasando calamidades. ¿porqué cojones te has tenío que ir Chano?

Acompañante de bailaores y bailaoras, de Manuela Vargas, de Antonio, de Carmen Amaya, viajó por medio mundo cantando y atesorando anécdotas desternillantes, llenas de gracejo, de inspiración, de sarcasmo. Un tipo avispado, que esperó pacientemente su momento, oculto, aprendiendo el oficio y cosechando sonidos.

Contador de historias, un concierto de Chano era un espectáculo con alma muy profunda. Un concierto de Chano era como asistir a una lección de vida magistral. Sobre todo eso, Chano era de esos artistas que enseñan a vivir, que muestran una sabiduría ajena a relumbrones. Un tío que vivió mucho y que, además, lo contaba y cómo.

Cantaor para fiestas flamencas organizadas por señoritos en tablaos de Madrí, aguantando carros y carretas para ganarse el parné y para cantar, para cantar y para cantar.

Pionero en fusionar esos cantes de Cái, con habaneras que llegaban del otro lado del Atlántico. De esos cantes que se conocen como de ida y vuelta. Que la fusión siempre ha existío, que todo ya está inventao, mucho antes de aflamencaos oportunistas que parece hayan inventao la pólvora. Y que Chano hizo mucho por ello, mucho antes que posmodernos y diletantes del flamenco.

Chano era el rey del compás. Marcaba el compás como nadie, fruto de tantos años arropando a bailaores monumentales. Y lo aplicaba a tangos, bulerías, habaneras…….con un miedo escénico casi inverosímil, a sus 80 años, confesaba que se ponía nerviosillo antes de salir a escena. Pero luego era un auténtico prodigio escénico: con su hijo Chano de guitarrista y él mismo, regalaba arte de una calidad casi desconocida.

Con Chano entré en el mundo del flamenco. Un cantaor amable que te enseña, con ingenio, humor, los mágicos caminos del flamenco. El flamenco como fiesta, como un divertimento grandioso, que se aloja en las entrañas y se vomita sin miramientos.

Hace más de un mes, acudí, esperanzado a un concierto de Miguel Poveda, un cantaor catalán con una voz prodigiosa y con una técnica deslumbrante. Pero me acordé de Chano, de su espontaneidad, de su improvisación, de sus dimes y diretes, de sus risas contagiosas. Frente a la técnica, la vitalidad, la celebración festera del flamenco.

¿Quién nos va a cantar más ná, maestro Chano?