Soul, la música como arma: la sofisticación llega al Sur. Al Green y el refinamiento del soul

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Terciopelo, elegancia, pasión, sexualidad y sensualidad. Al Green se resume para mi en esos cuatro nombres. Podríamos añadir que Green poseía una de las más impresionantes secciones rítmicas de todo el soul sureño, la perteneciente a los estudios Hi! de Memphis.

El perfecto engranaje entre el soul norteño, más sofisticado, cosmopolita y almibarado y el soul sureño, crudo, enérgico y contundente.

“Empecé….no sé…era un chaval en una tienda con una máquina de cortar madera. Porque yo me crié en Michigan y en Michigan todo el mundo quiere que cortes madera y que ensambles piezas para fabricar muebles. Durante el trabajo, solía cantar y detrás de mi los tipos decían “Ese tío sabe cantar”. Esa fue la primera vez que oí esta frase. Yo decía “venga ya”. Y tuve que pensar en ello durante algún tiempo y finalizar el instituto antes de que me planteara en serio mi futuro “quizá pueda cantar” (Al Green)

Albert Greene (la última “e” de su apellido la dejó caer por razones comerciales) nació el 13 de abril de 1946, en Forrest City (Arkansas). Es un arquetipo de cantante de soul: sus orígenes están en el “gospel” y se cría en una familia religiosa. Es por ello, que, aprovechando sus facultades vocales forma un grupo con sus hermanos Walter, William y Robert, los Green Brothers. El grupo familiar se granjea una fama bastante respetable…….hasta que el padre de Green le pilla escuchando en su cuarto un disco de Jackie Wilson: la música del diablo hace que Al se despida del grupo religioso de gospel.

Pero Al puso empeño en su tarea. Ya en el instituto forma un grupo con compañeros de clase, Al Green and The Creations. Miembros de los Creations crean una discográfica independiente Hot Line Music Journal. En esta compañía, Al Green y los Soul Mates (el nuevo nombre del grupo) graban varios singles sin alcanzar ningún éxito, pero a pesar de ello graban incluso un LP titulado “Back Up Train” en 1967. Fue el único álbum de la compañía.

Pero en esta vida, hay sucesos que cambian el destino de una persona de manera irremediable y para siempre. Es lo que le ocurrió a Green cuando se topó con el trompetista y productor Willie Mitchell, en un concierto en Midland (Texas) en 1968.

Mitchell, trabajaba como productor y caza talentos la compañía Hi! Records, empresa radicada en Memphis, especializada durante los años sesenta en instrumentales, aunque incluyendo artistas vocales como la gran Ann Peebles, de la que Mitchell supo exprimir todo su potencial.

Como hizo con Green: “El descubrió todo el talento que había en mi. Y lo pulió. Yo no sabía el estilo que debía seguir. No sabía qué cantar. Así que Willie no paraba de decirme: Cántalo como Al Green. Yo seguía pensando, no sé cómo suena Al Green. El decía, bueno tú eres Al Green, ¿no puedes cantar como tú mismo? No podía saber cómo sonaba yo mismo, así que me fui, monté en mi Corvette, me volví loco, fui a casa, y le llamé a las dos y media de la madrugada y le dije: OK, ¿quieres intentarlo? Y él se echó a reir, me dijo: Te espero en el estudio en 30 minutos”

Mitchell consiguió sacar de Green lo mejor de sí mismo, modulando la voz hasta extremos escalofriantes y contando con una sección rítmica casi sobrenatural: el baterista Al Jackson Jr, más conocido como “The Human TimeKeeper” por su sorprendente técnica; Howard Grimes, el baterista suplente; los hermanos Hodges (Teenie a la guitarra, Charles en el órgano, y Leroy al bajo) y los Memphis Horns de Stax.

La magia y la tensión artística entre Green y Mitchell comenzó en el álbum “Green is Blues” de 1969: el sonido definitorio de Green todavía era incipiente, aunque la química existente se podía incluso palpa