Spiritualized + Mew + Chucho

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Madrid, 28 de Noviembre de 2003

Estos del Wintercase menos barrer para casa optan por lo que sea, hasta acortar los límites de la ya de por sí reducida actuación de un soberbio Fernando Alfaro y sus perruzos. Chucho fue sin duda lo más destacable de una noche, para entonces tarde todavía, que no se recordará por el buen hacer de nadie, par de bofetadas y patada en la entrepierna para la organización. Y no es que fuese un gran recital el que Chucho concedieron a los asistentes, más bien resultaron ser los únicos de todo el festín que sonaron con una decencia y fuerza aceptable acompañando a un repertorio magistral, ni Mew (aunque bien empezaron) ni mucho menos Spiritualized (la sala no estaba preparada para los que haceres de Jason Pierce y cía) estuvieron respaldados por un sonido que desacreditó al Divino Aqualung. El albaceteño trituró material nuevo (hasta cuatro temas de su próximo álbum se dejaron caer) alternándolo con los ya himnos populares de sus tres entregas largas, por allí se degustaron “Visión de rayos x” (única, creo, que nos acercó de Los Diarios del petróleo), “La revolución”, “magic”, “El detonador emx-3”, “un ángel turbio” y poco más pues un personajillo de la organización se paseó por el escenario a su antojo recriminando las canciones que restaban a la actuación de Chucho lo que infló los cojones a un siempre correcto Fernando Alfaro y a muchos de los presentes que estabamos disfrutando de un gran concierto.

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Nada, una vez echados de malas maneras de escena cabría esperar la salida de los daneses Mew con un último disco decentillo (Frengers) pero lleno de flaquezas, tanto o más que en directo. Empezaron prometedores con el single más potente que tienen a sus espaldas, “Am I Wry? No”, que lució a las mil maravillas. Las escuetas proyecciones en las que desfilaron, entre otros, pollos trompetistas y gatos violinistas ayudaban a meterse algo más en sus canciones, todas en la misma linea de pop agradable. Lo que al repertorio respecta tiraron de casi todo el Frengers, no se yo si en orden incluso, a destacar “Snow Brigade”, “Behind the Drapes”, “Eight Flew Over One Was Destroyed”, “She Came Home For Christmas” y “Comforting Sounds” (una de sus conocidas piezas). Lástima que a mitad del concierto el sonido les traicionara dejando asomar las deficiencias del recinto, la catástrofe vendría luego.

Así llegó el turno de Spiritualized que se subieron a la palestra una vez saboreados los aperitivos (ese es el trato que reciben el resto de bandas del Wintercase) y tras una espera que incluyó la apertura total del escenario y limpieza de artilugios del mismo además de unos minutos, innecesarios, para engordar la expectación. La primera en la sien, un sonido de espanto sacaba las dudas y la preocupación. En un desesperado intento por arreglar el desaguisado los técnicos subieron y bajaron platillos, guitarras, un bombo que en principio ni existía incluso el volumen general de la sala sin obtener éxito alguno, tirando por los suelos la primera interpretación. Por desgracia el crimen acompañó todo el recital pues cada vez que el trío de guitarras afiladas entraban a muerte (eso es la mayor parte del último álbum, Amazing Grace) aquello se convertía en un quiero y no puedo, por una parte un combinado de músicos magníficos (dos teclistas medios percusionistas, tres guitarras, un batería y un bajista) que estaban sacudiendo temas intensos y mágicos y por otra un sonido mediocre que trasmutaba las guitarras en serruchos, lamentablemente no se pueden valorar por separado. Aún así la actuación tuvo momentos realmente buenos y que entusiasmaron al personal como lo fueron “Shine a light”, clásico entre clásicos de la banda, “Oh baby” (de lo mejor parido en Amazing Grace) o “Walking with Jesus” (mirando al pasado con Spacemen 3). También sonaron (de culo casi todas) “This Little Life of Mine”, “She Kissed

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