Los Marañones - Portada del álbum de Los Marañones
Datos
1996
Producido por Paco Trinidad
Grabado en directo en el almacén Akra Iluminación, Senda de Los Garres, Murcia, los días 19 y 20 de mayo de 1995
Mezclado en Kirios, Madrid, entre septiembre y octubre de 1995
Técnico de sonido: Pepín Fernández, con Alfredo de La Fuente y Alberto Martínez
Portada: Pocateja

Miguel Bañón: voz y guitarra
Román García: bajo y voz
Pedrín Sánchez: batería y voz
Ricardo Perpén: guitarra acústica y voz
Carlos Campoy: órgano y piano
+
Josele Santiago: guitarra en "La memoria del extranjero" y "Nueces con miel"
Hendrik Röver: guitarra en "Mi guitarra quiere matar a tu madre" y "El final"
Crítica

«Es oportuno, y muestra la verdadera dimensión de Los Marañones, un grupo con personalidad, y de una música orgullosamente intensa, densamente sustanciosa. (…) El sonido del live es sumamente excitante en esta colección de 18 temas, logrando que el desasosiego alcance la categoría de arte, a través de canciones que una vez se mezclan en el aire casi pueden tocarse. Los Marañones tienen fibra e interpretan su repertorio con una vehemencia, una expresividad que sencillamente estremece.» (La Opinión, 23 de febrero de 1996)

«Mira, canciones como No soy yo o La memoria del extranjero ya justifican el precio del compacto. Si además el disco incluye otros 16 temas, está interpretado con la frescura, la garra y la solvencia instrumental habituales de Los Marañones, y encima es en directo, la mejor arma de la banda, ya miel sobre hojuelas. Las colaboraciones de Hendrik y Josele son notable, pero lo que de verdad destaca son las canciones —fantástica la versión de Zappa— y esa personal manera de rasguear la guitarra de Miguel. El mejor disco de Los Marañones, sin duda.» (La Verdad, 2 de marzo de 1996)

«Ahora nos llega esta grabación de dieciocho temas en directo, su último trabajo; una grabación fiel de lo que ofrecen. (…) Mezclan temas del más puro corte Hendrixiano (‘Quiero bailar’, ‘La nieve se derrite’), con temas un poco más popies (‘No soy yo’, ‘A tu lado’), ambientes fenomenales, predominando la guitarra afilada y sincera de Miguel Bañón (también vocalista) y el ajuste perfecto de los coros (‘Mi gato se llama persona’). Quizás se nota un poco de frialdad (recordemos que se trata de un disco en directo) en la grabación, pero todo lo que se oye está en su lugar y perfectamente ejecutado y con unos solos especialmente cuidados y delicados.» (Mondo Sonoro, marzo de 1996)

«Al entrañable trío murciano le está costando lo indecible poder ir grabando, así sus discos se espacian en el tiempo y se reparten por las más insospechadas compañías (en realidad microcompañías) haciendo muy difícil el seguimiento de un grupo cuyos conciertos son explosivos. Quizás por ello han sacado este disco, que es un recorrido por la experiencia de ocho años, desde los meomentos más hendrixianos hasta el rock menos espeso de los últimos tiempos, recogidos antológicamente en directo. En este concierto grabado intervienen dos buenos amigos de la banda como lo son Josele Santiago (Enemigos) y Hendrick Roever (Del Tonos), valedores y defensores siempre que han tenido la oportunidad del trío, modelo de solidez y contundencia cuando se les suelta en un escenario. Un disco con un buen par de… patronos.» (Zarabanda, 26 de abril de 1996)

«Lo que hacen Los Marañones es… cómo te diría… eso es: rock’n’roll. Ni más ni menos. Sin exageraciones, en su punto. (…) El más reciente trabajo de Los Marañones es nada menos que un directo donde la mayoría de temas son inéditos, uno de esos discos que echan humo en cada una de sus estrías, que despiden el intenso calor de la sinceridad y revolucionan la sangre a base de guitarrazos no por clásicos menos efectivos. Su base es el lado más negro de la música (soul, funk, R&B) pero lo que hacen, como digo, es rock’n’roll, fácil de comprobar y disfrutar en esta generosa, musculosa, compacta colección de canciones fielmente capturadas en vivo, un festín para sudar toxinas a base de bien.» (Ruta 66, mayo de 1996)

«Un álbum fresco y espontáneo, repleto de naturalidad, en el cual no han tenido necesidad de meter excesivas voces del público, lo cual hubiera sido artificial; todo lo contrario, invitaron a unos amigos, hicieron un aforo limitado, y lo grabaron con los medios que tenían, resultando como documento una buena cantidad de canciones al más puro estilo ‘tema de tres minutos’. Su música varía, desde el rock más clásico, hasta el blues de toda la vida, mezclándolo incluso a veces no sólo entre sí, sino añadiendo además otras influencias que hacen que este trabajo resulte de lo más atractivo para todo tipo de gustos. La gran particularidad de este En Directo es la variedad de canciones incluidas, cada una de ellas perfectamente diferenciable entre sí, no sólo musicalmente, sino en lo que a la temática lírica se refiere.» (Heavy Rock, mayo de 1996)

«Miguel Bañón, Román García y Pedrín Sánchez han reunido para esta ocasión a lo más granado del blues nacional (Hendrick Roever y Josele Santiago), y se marcan un grandísimo disco —cuarto en su carrera—, en el que sudor, cerveza, sentimiento negro y volumen blanco se entrelazan, para gusto de los que tienen a Peter Green o Jimi Hendrix en su altar correspondiente. Ojo a canciones como Mi guitarra quiere matar a tu madre o Soy un poco animal. Ponen en trance.» (El País de las Tentaciones, 24 de mayo de 1996)

«La propuesta de ‘Los Marañones’ (96) representa un ejemplo paradigmático de la línea reaccionaria del rock español, ésa que huye de la creación para hundirse en las tierras movedizas de la recreación. Su rhythn’n’blues y rock para amiguetes goza de las ventajas que otorgan los años transcurridos, la experiencia: se toca mejor, las letras resultan menos insulsas, pero es más de lo mismo, sin más, de correcta factura pero redundante y reincidente.» (Rock De Lux, julio de 1996)