Muere Lloyd Knibb, baterista de los Skatalites

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Mucho, mucho antes que Bob Marley llevara la música jamaicana a la cima musical, obteniendo fama y reconocimiento mundial y mucho, mucho antes de que los Specials y Madness protagonizaran, sobre todo en el Reino Unido, un renacimiento de los ritmos jamaicanos, en especial del “ska”; mucho, mucho antes existieron los Skatalites.
Se nos ha ido de este mundo material, el inventor del ritmo del ska jamaicano más genuino, un baterista que fue clave en el desarrollo de la música de la antigua colonia británica, creando el ritmo sincopado característico: Lloyd Knibb.

Los Skatalites, en su formación original, de la que Knibb formó parte, fue el grupo que supo condensar como ningún otro los ritmos latinos y africanos con el jazz, el blues y el boogie – woogie y el que inventó, como resultado, el ska de los años sesenta. No solamente fueron una banda con una personalidad propia, sino que fueron la base rítmica para vocalistas de la talla de Bob Marley, Jimmy Cliff, Peter Tosh los Maytals o Lee Perry. Los mods y los skinheads británicos adoraron su música, pronto importada de la antigua colonia a la metrópoli, ávida de tendencias musicales nuevas.

Originario de Kingston, Knibb fue un músico autodidacta, aprendiendo a tocar con dos botes de leche condensada y fascinado por los percusionistas rastas que se topaba por la calle, músicos que tocaban percusión en bongos hechos con piel de cabra. Empezó como músico profesional, a finales de los cuarenta, cuando alcanzo su mayoría de edad, tocando en la orquesta de Val Vennett, mezclando jazz, con chachachá, rumba y calypso, con el objeto de entretener a los turistas, en su mayoría británicos.
Pero, la trascendencia llego de la mano de los Skatalites. Grupo formado por el saxofonista Tommy McCook, fue un compendio de los mejores músicos de sesión que existían en la isla y que ofrecían su prestancia para productores como Coxsone Dodd, del legendario Studio One:
Don Drummond (trombon), Johnny “Dizzy” Moore (trompeta) y Lester “Ska” Sterling (saxo alto) – estos cuatro fueron alumnos de la Apha Boys School dirigida por la hermana Mary Ignatius Davies, “la monja que alimento el reggae” – Roland Alphonso (saxo tenor), Lloyd Brevett (contrabajo), “Jah Jerry” Haynes (guitarra), Jackie Mittoo (teclados) y Knibb a la batería.

El debut de este supergrupo se produjo en junio de 1964, en el Hi Hat Club. La formación original solamente duro quince meses: Drummond mato a su novia en el día de año nuevo de 1965, aunque el grupo pudo aguantar sin su trombonista hasta agosto del mismo año. El resultado: se formaron dos grupos paralelos, Rolando Alphonso y los Soul Vendors y Tommy McCook y los Supersonics (fue en este último grupo donde se quedó Knibb). Sin embargo, Knibb realmente se ganó la vida tocando en cruceros para guiris, surcando el Caribe.

Hasta que el resurgimiento del ska, culpa de los airados jóvenes británicos de finales de los setenta, hizo que los Skatalites actuaran por primera vez en veinte años en el Reggae Sunsplash Concert, en Montego Bay. Al año siguiente, en 1984 se van de gira por el Reino Unido, con tanto éxito, que incluso entran de nuevo en un estudio de grabación.
Knibb fue uno de los tres miembros originales que permanecieron desde la primera formación de los genuinos Skatalites: ha estado tocando hasta poco antes de su muerte por un cáncer de hígado.
Los instrumentales en clave de ska de una formación inconfundible, integrada por músicos imponentes, que supieron reinterpretar y llevar a su terreno temas de películas, canciones de The Beatles, supusieron una piedra angular de la música del siglo XX: Ni Bob Marley, ni gran parte de la nueva ola británica no hubieron existido sin la contribución de esta banda de Kingston y, en especial, sin el beat compulsivo de Lloy Knibb.