UNDERGROUND: LA CIUDAD DEL ARCOIRIS

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Este documental narra la historia del grupo sevillano Smash, desde sus inicios a finales de los 60 hasta su final a finales de los 70. Pero no es solamente eso, Underground es un documental sobre una ciudad que en plena dictadura y a través de las bases americanas de Morón y Rota tuvo acceso a los discos que se estaban editando en los Estados Unidos y que en nuestro país no se podían conseguir; en Sevilla se podía escuchar a Jimi Hendrix, Bob Dylan, The Doors… y no solamente quien tenía colegas que tenían acceso a las bases militares, ya que algunas radios locales también difundían esa música. Dicen en el metraje que cada disco que editaban allá, en diez días podía conseguirse en la “ciudad del arcoiris”.

Y con esa música, viene también la estética y la parte contestataria. Empiezan a aparecer melenudos -sólo por eso podían en esa época encerrarte 32 horas sin más explicación-, las experiencias psicotrópicas y, por supuesto, aparece Smash, una auténtica banda de blues rock y psicodelia formada por tres sevillanos y un danés.

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Y así, se analiza el nacimiento de un movimiento contracultural en pleno franquismo, al que se va uniendo más gente poco a poco. También se unen otras disciplinas artísticas como el teatro… y todo va funcionando mientras el movimiento no es visible; hasta que, como siempre, empieza a molestar. Un auténtico reducto de hippismo aparece en Sevilla. Y se muestra también la Barcelona del rock progresivo, con la banda Máquina! como representante principal del otro foco de libertad musical en España y la interacción de ambas bandas y urbes.

Todo esto va sucediendo alrededor de una banda que acaba por reclutar a Manuel Molina (Lole y Manuel) -curiosa la anécdota de su entrada en Smash- para emprender la primera fusión de flamenco y rock… aunque poco después la banda se separa.

El documental se centra más desde aquí en su bajista, Julio Matito, creador del Manifiesto de lo Borde, que se pasa al activismo político, su posterior desengaño y finalmente su idea de juntar de nuevo a la banda, cosa que sucede a finales de los 70 por muy poco tiempo debido a su trágico final. Quizás en esa parte echo en falta alguna referencia a la actividad de Gualberto (guitarrista) durante el parón del grupo, su viaje a los Estados Unidos y sus discos en solitario (muy destacable A la vida y al dolor de 1975), pero es sólo una pequeña apreciación.

En el documental desfilan testimonios de críticos como Jesús Ordovás, Diego Manrique, managers como el omnipresente Ricardo Pachón, los músicos de Smash y otros testimonios procedentes del movimiento del “rollo”… y hasta ¡Alfonso Guerra!

Imprescindible documento.

MANIFIESTO DE LO BORDE 

Cosmogonía de la estética de lo borde: 

  • Hombres de las praderas (Dylan, Hendrix, Jagger…)
  • Hombres de las montañas (Manson, Hitler…)
  • Hombres de las cuevas lúgubres (funcionarios)
  • Hombres de las cuevas suntuosas (presidentes de consejos de administración, grandes mercaderes)

 – Los hombres de las praderas son los únicos que están en el rollo y que han salido del huevo. Sus carnets de identidad son sus caritas.

– Los hombres de las montañas se enrollan por el palo de la violencia y la marcha física.

– Los hombres de las cuevas lúgubres se enrollan por el palo del dogma y te suelen dar la vara chunga.

– Los hombres de las cuevas suntuosas se enrollan por el palo del dinero y del roneo.

– No se puede hacer música en las cuevas del infortunio; hay que abrirse hacia las praderas.

– Las relaciones hombre de las praderas-mercader de las cuevas suntuosas son siempre de sado-masoquismo.

– Sólo se puede vivir tortilleando. 

  1. No se trata de hacer “flamenco-pop” ni “blues aflamencado”, sino de corromperse por derecho.
  2. Sólo puede uno corromperse por el palo de la belleza.

III. Imagínate a Bob Dylan en un cuarto, con una botella de Tío Pepe, Diego el del Gastor, a la guitarra, y la Fernanda y la Bernarda de Utrera haciendo el compás, y dile: canta ahora tus canciones. ¿Qué le entraría a Dylan por ese cuerpecito? Pues lo mismo que a Manuel [Molina] cuando empieza a cantar por bulerías con sonido eléctrico: 

“Aunque digan lo contrario,
yo sé bien que esto es la guerra,
puñalaítas de muerte
me darían si pudieran”