Entrevistamos a Josele Santiago

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Tres lustros con mucho lustre estuvo al frente de un grupo de amigos llamado
“Los Enemigos”, una banda castiza que vendía su primer disco a 1000 Ptas. en
un lote que incluía caña y tapa. Pacíficamente y por aburrimiento se separaron
hace dos años. Hablamos de aburrimiento, y un burro ó ¿un borrico? es
lo que aparece en la portada del primer descendiente de este garañón, “Las golondrinas
etcétera”, diseñada por Javier Aramburu. Hayámonos en “La Madreña”, un
mesón cercano a la estación de Atocha, símbolo emotivo del Madrid presente.
Y con uno de los representantes de la música madrileña, es el presente encuentro.

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Estamos con José-Luis Santiago Romero, un maestro pocero* que por
fin sale a la calle, ¿qué y quién es “Josele Santiago”? *(Nombre de su primer
alias artístico)

Definirse uno es mal asunto, porque no puede ser objetivo. Solo pretendo que
me dejen tocar las canciones y si alguien paga por oírlas, pues mejor.

¡Un borrico en la portada!, ¿por cabezón, bruto, grande ande ó no ande…?,
¿querías ilustrar ó decir algo?

Creo que venía bien el borriquillo para reflejar lo que hay dentro.
Buscábamos que pasaran cosas constantemente, alejarnos de la linealidad y que
más que contundencia, tuviera fuerza. Con todas las tramas da una idea clara
de la energía que se puede encontrar dentro. Además, ¿quién no ha tirado del
burro?

Los primeros bocetos del disco eran unas maquetas que paseaste por diversas
discográficas y que parece ser no gustaron mucho, ¿cómo acabas al final en Virgin-Emi?

Las maquetas las hacía para mí, ya que al estar sin banda necesitaba
tener una visión objetiva de las canciones. Luego aproveché y las paseé por
ahí, pero no era una muestra aproximada de lo que yo tenía en la cabeza ó si
la daban, parecían temerarias. Yo estuve tocando puertas con la seguridad de
que podía volver a Virgin, porque me había dicho Javier Liñan que podía contar
con él, y así, ¡cualquiera se hace jipi! De todas formas, tampoco les gustó
la opción de Mastretta como productor, ni de grabar en directo.

Suponemos que poco se asemejaban esas maquetas al resultado final, ¿ha influido
mucho los músicos elegidos y la producción?

Yo no estoy acostumbrado a trabajar así, he compuesto sólo en casa
pero las canciones cuando crecen de manera natural es ensayándolas. Al carecer
de esto, me he tenido que buscar sustitutos y como no tengo estudio en casa,
cada maqueta era un pasito adelante y una cosa muy aproximada. Mientras encontraba
el equipo adecuado, pasó mucho tiempo en el que la salud mental llega un momento
que se hace quebradiza. Es que yo no sé lo que habréis escuchado, porque como
en el foro ¡lo conseguís todo cabrones!, mira, ¡que ya tiene la maqueta!, ¿qué
maqueta? (risas) Después de los dos únicos bolos que hice con banda, me di
cuenta que había melodías que no funcionaban y en el local ya las había cambiado
bastante, a partir de ahí empezó Nacho (Mastretta) a interesarse, que es cuando
empieza a tomar forma.

Aún así, en el disco hay en tres canciones en las que te plantas prácticamente
sólo con la guitarra, ¿quedaban bien así y no merecían más tratamiento? ó ¿temías
estropearlas?

En “Soldado limpiando un fusil” yo la veía muy clara que tenía que estar desnuda,
“Borrico” también y “Sin perdón dormid” ya dio muchos quebraderos de cabeza
e incluso en el DVD hay una versión orquestada, había para todos los gustos
y al final decidimos dejarla en pelotillas. Para gustos los colores.

En cuanto a las letras, una vez más evitas las obviedades y te decantas
por una poesía, muchas veces surrealista.

Para poner la excusa de

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