Dorados polvos de estrellas

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Woodstock Dorados polvos de estrellas
Woodstock Dorados polvos de estrellas

“Somos polvo de estrellas, somos dorados, tenemos que regresar al jardín”
(Joni Mitchell, “Woodstock”)

Aquí me hallo de nuevo, dispuesto a narrar otro aniversario redondo, esto es, los cuarenta años del festival de música más narrado, más mitificado, más profusamente analizado, más explotado: El festival de Woodstock, el originalmente denominado “Music and Art Fair”, la plasmación física del espíritu revolucionario fermentado en las comunas hippies californianas, la expresión multitudinaria de la música rock como bandera de rebeldía generacional.

Incidentalmente, descubrí el festival a través de la canción de Joni Mitchell llamada simplemente “Woodstock”, versioneada con éxito por el supergrupo “Crosby, Stills, Nash and Young” en su primer y delicioso álbum “Déjà Vu”. Una canción que reflejaba de manera líricamente precisa, el ambiente que se respiró en el festival, incluso tenciendo en cuenta que Joni Mitchell no estuvo allí.

Recuerda Graham Nash: “Hablar sobre Woodstock es como hablar de la Segunda Guerra Mundial. Nosotros estábamos tremendamente excitados y entusiasmados sobre lo que aconteció. Joni habló con nosotros y obtuvo de manera tan profusa el sentimiento sobre Woodstock que escribió la canción. ¡Pero ella no estuvo allí!”

A partir de esa canción, grabada por CSNY, mi curiosidad se espoleó. Y, por supuesto, descubrí la película y el disco oficial correspondiente al festival celebrado en la granja de vacas de Max Yasgur, en Bethel, Woodstock, Estado de Nueva York, en agosto de 1969.

Actualmente, dentro de las variadas fanfarrias conmemorativas, en el Hard Rock Café de Londres, se exponen varias reliquias rescatadas del festival, entre ellas la Gibson SG Especial utilizada por Pete Townshend en su salvaje y memorable concierto con The Who, interpretando frenéticamente el “Pinball Wizard”. También fue el utensilio que un iracundo Pete arrojó a la cabeza del activista político Abbie Hoffman cuando éste se le cruzó en el escenario para pedir la libertad del manager de MC5 John Sinclair, en ese momento en prisión por razones políticas. Townshend: “La cosa más política que nunca he hecho”. Prosigue Townshend: “Lo que ellos pensaban que era una sociedad alternativa se reducía a un campo lleno de barro y repleto de LSD. Si ése era el mundo en el que ellos querían vivir, entonces que les den por el culo”.

Otra visión, en este caso más acorde con la leyenda y mitología acerca del festival, es la de Fito De La Parra, el baterista de Canned Heat: “La primera vista que tuve de Woodstock desde el aire me obligó a despertarme. Una pequeña ciudad de medio millón de personas. Las tiendas de campaña, los sacos, los colchones, creaban parches azules, amarillos y rojos sobre la hierba de las colinas que se extendían a lo largo de todo el horizonte. No teníamos ni idea de que íbamos a tocar el concierto más importante de nuestras vidas”.

Para conmemorar el evento musical de la década está prevista la edición en DVD remasterizado y con varios añadidos del documental de Michael Wadleigh “Woodstock: 3 days of peace and music”; la edición de lujo de su banda sonora y “Woodstock 40” un cofre con seis CD’s conteniendo 38 temas nunca antes publicados.

Y todo ello para un evento que estuvo a punto de no celebrarse. Michael Lang, John Roberts, Joel Rosenman y Artie Kornfeld, a través de la empresa creada al efecto “Woodstock venture” fueron los arriesgados promotores que descubrieron el recinto definitivo del festival, apenas un mes antes de su celebración. Dijeron a las autoridades locales que el evento reuniría a 50.000 personas máximo y vendieron 185.000 entradas por anticipado. Al final, asistieron medio millón de almas. No tuvieron otro remedio que, ante la avalancha humana concentrada, abrir de manera gratuita las puertas del festival. En principio iba a durar dos días, pero fueron tres, teniendo en cuenta que Jimi Hendrix, en su exultante actuación, apareció el lunes por la mañana. En principio iba a durar únicamente el fin de semana.

El festival en sí no dio un duro. Pero los productos derivados hicieron mucho dinero: el documental (presentado en el Festival de Cannes de 1970) ganó 50 millones de dólares (100 veces su presupuesto inicial), solamente en los Estados Unidos. La montadora del film Telma Schoonmaker fue nominada al mejor montaje en los Oscar y tuvo como ayudante a un aplicado Martin Scorsese.

El festival concentró un talento inmenso en solamente tres días. Faltaron muchos, por ejemplo Bob Dylan no apareció (y eso que vivía, por aquel entonces en Woodstock), pero fue, quizás, una manera de mostrar cierto escepticismo ante la actitud social del movimiento “hippy”, un dechado de excesiva ingenuidad, con un reverso oscuro.

Por allí pasaron the Paul Butterfield Blues Band, Canned Heat, Country Joe & The Fish, The Grateful Dead, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Ravi Shankar y The Who (todos ellos también tocaron en Monterrey, en 1967), Arlo Guthrie, Sly & The Family Stone, Joe Cocker, Ten Years After, el descubrimiento de Richie Havens, el de Carlos Santana (quien, todavía no había publicado su primer disco)………….

Dejemos que concluya Grace Slick la cantante de Jeffersson Airplane: “La mayor parte del atractivo de Woodstock fue la oportunidad de, simplemente, reunirnos y tocar lo que ya sabíamos que existía. Era nuestro turno. Estábamos listos para respirar, listos para celebrar el cambio. Realmente creía que todo el mundo podría contemplarlo a, digamos, dieciséis años vista – el maravilloso poder de nuestro lenguaje principal: el rock and roll. ¿Funcionó el gran sueño? No solamente funcionó, permanece como un símbolo magnífico de una era. Todos estamos ahora acostumbrados a grandes conciertos al aire libre, ya son parte de nuestra cultura. No sucedía así en 1969. Hoy, el mero nombre de Woodstock inmediatamente se asocia a la imagen de un específico momento en el tiempo, cuando, durante cuatro días y cuatro noches, en el espíritu de la aceptación, de la celebración y profundo ritual y dondequiera que estuviéramos, todos éramos diferentes y todos éramos parte de un todo”. “

‘Woodstock: 40th Anniversary Edition’ está disponible en cuatro discos de DVD y en dos discos de Blu-ray en Warner Home Video. ‘Music from the Original Soundtrack and More’y ‘Woodstock Two’ están disponibles en Rhino. La caja de seis cd’s, ‘Woodstock 40’, estará disponible el 17 de agosto en Rhino

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